La ganadería mendocina podría contar con una reserva de material reproductivo capaz de conservar características de sus rodeos a lo largo del tiempo. Ese es uno de los objetivos del trabajo que desarrollan el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM), dependiente del CONICET y la Universidad Nacional de Cuyo, y la Dirección Provincial de Ganadería.
El 15 de octubre, el CONICET detalló que el proyecto se concentra inicialmente en bovinos y caprinos. Sus herramientas van desde el análisis de la calidad del semen y su conservación a bajas temperaturas hasta la inseminación artificial, la producción y la transferencia de embriones. La iniciativa contempla, además, la conformación de un banco de germoplasma en el Laboratorio de Biología Reproductiva y Molecular del IHEM. Se trata de una meta del proyecto: el organismo no informó que ese banco ya esté completo ni publicó una cantidad de muestras almacenadas.
La primera tarea consiste en identificar qué material conviene preservar. Los investigadores evalúan las muestras seminales por sus características morfológicas y funcionales para estimar su potencial reproductivo. Después, la criopreservación permitiría mantenerlas disponibles durante períodos prolongados para futuros programas de reproducción o conservación genética.
La utilidad excede la búsqueda de animales con características productivas deseables. Conservar semen y embriones también puede ayudar a evitar la pérdida irreversible de recursos genéticos si una sequía, un incendio u otro evento reduce una población ganadera. La reserva no reemplazaría las medidas de prevención ni permitiría recuperar un rodeo de forma inmediata, pero ofrecería material biológico para apoyar su reconstrucción. Esa función adquiere especial interés en una provincia donde la producción debe gestionar el riesgo ambiental.
De la investigación al productor
El trabajo está dirigido por Marcela Michaut, investigadora del CONICET al frente del laboratorio del IHEM. Según la información difundida por el organismo, el equipo ya cuenta con experiencia en manipulación de gametas y participó en iniciativas de criopreservación de semen e inseminación caprina en Cuyo. El convenio prevé también capacitación y transferencia de conocimientos a técnicos y productores. En una etapa posterior, los investigadores esperan desarrollar protocolos para producir embriones in vitro, incluida la fecundación en laboratorio y la inyección de un espermatozoide en un óvulo. Son pasos previstos, cuyos resultados todavía deberán evaluarse.
La cooperación tiene antecedentes: el convenio entre la Provincia y el CONICET fue suscripto en noviembre de 2025, y el Gobierno mendocino anunció en junio de 2026 una cartera de servicios de biotecnología reproductiva para productores. La novedad comunicada ahora por el CONICET es el detalle del trabajo científico y de la reserva genética proyectada.
Para conocer su alcance productivo hará falta seguir indicadores concretos: cuántos animales y establecimientos participarán, qué muestras podrán conservarse, bajo qué criterios se seleccionarán y cuánto costará acceder a las técnicas. También será importante medir si la reproducción asistida mejora los resultados en el campo sin reducir la diversidad genética que el proyecto busca proteger.
La iniciativa muestra una aplicación directa de la biotecnología argentina: utilizar capacidades de laboratorio para resolver necesidades de la producción y resguardar patrimonio genético regional. Su impacto dependerá de que las técnicas lleguen a los productores y de que el banco proyectado pueda sostenerse y utilizarse a lo largo del tiempo.