La educación tecnológica tiene como principales protagonistas a los jóvenes profesionales. Un relevamiento de Coderhouse, elaborado a partir del comportamiento de más de medio millón de estudiantes de diez países de América Latina, indica que el 70% de sus alumnos tiene entre 20 y 34 años.
Esta franja etaria, integrada por jóvenes de la generación millennial y la generación Z, se convirtió en uno de los principales motores del mercado edtech regional. Su demanda está vinculada especialmente con la necesidad de actualizar conocimientos, mejorar la posición laboral o iniciar una reconversión profesional.
Los datos muestran que la formación digital no se limita a compras ocasionales. Cada estudiante realiza un promedio de 3,68 cursos, mientras que más de 11.000 usuarios adquirieron diez o más programas educativos.

El relevamiento también registra un crecimiento de la participación femenina. Durante 2025, las mujeres representaron el 59% de los estudiantes de la plataforma, frente al 54% registrado en 2022.
El dato refleja una transformación gradual dentro de un sector históricamente asociado con una mayor presencia masculina. Sin embargo, la participación en cursos no necesariamente implica que las brechas de género hayan desaparecido en el acceso al empleo, los salarios o los puestos de liderazgo tecnológico.
Christian Patiño, CEO y cofundador de Coderhouse, sostuvo que el cambio tecnológico obliga a revisar los modelos tradicionales de enseñanza.
“Durante mucho tiempo hablamos de preparar a las personas para el futuro. Pero hoy el futuro cambia mientras está pasando. Por eso, la educación también tiene que actualizarse más rápido, vivir en más formatos y acompañar habilidades que cambian todo el tiempo”, afirmó.
Según el ejecutivo, el aprendizaje ya no ocurre únicamente dentro de una clase, sino también mediante videos, transmisiones en vivo, talleres, comunidades y conversaciones digitales.

El 76,7% de los estudiantes consultados aseguró que invierte en capacitación con un objetivo profesional concreto. Dentro de ese grupo, el 59% busca incorporar herramientas para crecer o ascender en su empleo actual, mientras que el 17,3% apunta a cambiar de actividad.
La reconversión profesional aparece como una respuesta frente a un mercado laboral caracterizado por la automatización, la incorporación de inteligencia artificial y la demanda de nuevas habilidades digitales.
Patiño señaló que la capacidad de adaptación puede resultar más relevante que una formación técnica específica.
“Los profesionales que más crecen hoy no son necesariamente los más expertos, sino los más adaptables. El desarrollo profesional depende cada vez más de la mentalidad y no solamente del título”, afirmó.
La búsqueda de nuevas oportunidades también aparece reflejada en un informe de Randstad: el 33% de los trabajadores argentinos de la generación Z planea cambiar de empleo durante los próximos doce meses. Entre los millennials, la proporción alcanza el 21%.
En este contexto, la inteligencia artificial se convirtió en la temática más elegida dentro de Coderhouse, con más de 20.000 estudiantes registrados entre 2024 y 2026.

El estudio identifica además un cambio en la manera en que los estudiantes descubren nuevas propuestas educativas. El 2,3% de los nuevos usuarios llegó a la plataforma mediante asistentes de inteligencia artificial como ChatGPT, Claude o Perplexity.
Aunque todavía representa una proporción reducida, este canal no registraba participación seis meses antes, lo que muestra un crecimiento acelerado de las plataformas conversacionales como herramientas de búsqueda y recomendación.
Sin embargo, el componente humano continúa siendo central durante el proceso de aprendizaje. El 63% de los estudiantes destacó a los docentes y tutores como el aspecto más valioso de la experiencia educativa, mientras que el 22% mencionó las clases en vivo y el acompañamiento en tiempo real.
Los resultados muestran una combinación entre tecnología y vínculo humano: los estudiantes utilizan inteligencia artificial para buscar y comparar propuestas, pero continúan valorando la interacción con profesores, tutores y comunidades.
De acuerdo con distintas proyecciones del mercado laboral, hacia 2030 los millennials y la generación Z podrían representar cerca de tres cuartas partes de la fuerza laboral mundial. Para las empresas educativas y los empleadores, comprender sus hábitos de aprendizaje será clave para responder a una generación que demanda actualización permanente, flexibilidad y herramientas aplicables al trabajo.