ENERGÍA

Publicado 03/10/2026

La IA dispara la demanda eléctrica de Estados Unidos: “Es como agregar una Argentina por año”

Martín Genesio, presidente de AES Argentina, advirtió que el crecimiento de los data centers está provocando un salto extraordinario del consumo eléctrico estadounidense. El fenómeno ya impacta sobre los precios y la disponibilidad mundial de equipamiento energético y plantea un nuevo escenario para Argentina.
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Martín Genesio, presidente de AES Argentina, advirtió que el crecimiento de los data centers está provocando un salto extraordinario del consumo eléctrico estadounidense. El fenómeno ya impacta sobre los precios y la disponibilidad mundial de equipamiento energético y plantea un nuevo escenario para Argentina.

La carrera por la inteligencia artificial está provocando una transformación que va mucho más allá de los chips, los modelos y los grandes laboratorios tecnológicos. La electricidad se convirtió en uno de los recursos estratégicos de la nueva economía de la IA, y Estados Unidos ofrece una de las muestras más claras de ese cambio.

Martín Genesio, presidente de AES Argentina, puso números al fenómeno durante su participación en el Renewables & Electricity Day organizado por EconoJournal.

“Estados Unidos venía con una demanda bastante estable, en torno a los 4.000 terawatts anuales. En los últimos tres años esa demanda creció 160 terawatts por año”, explicó el ejecutivo. Y utilizó una comparación particularmente significativa para dimensionar ese crecimiento: “Es como agregar una Argentina por año”.

La referencia permite entender la magnitud del cambio que atraviesa el sistema eléctrico estadounidense. De acuerdo con Genesio, además, existe un responsable central detrás de semejante incremento. “El 80% de ese crecimiento se explica por los data centers”, afirmó.

La inteligencia artificial necesita electricidad

El crecimiento de los centros de datos está directamente relacionado con la expansión de los servicios digitales y, especialmente, con el desarrollo de la inteligencia artificial. Los grandes modelos necesitan enormes cantidades de capacidad computacional tanto durante su entrenamiento como posteriormente, cuando millones de usuarios y empresas realizan consultas y ejecutan aplicaciones sobre ellos.

Detrás de esa capacidad de procesamiento aparecen miles de servidores, aceleradores de inteligencia artificial, sistemas de almacenamiento, redes y complejas instalaciones de refrigeración funcionando durante las 24 horas.

Genesio explicó que la aceleración estadounidense ya está modificando las condiciones internacionales para desarrollar nueva generación eléctrica. “Cuando mirás el mercado americano, están construyendo prácticamente cualquier tipo de tecnología de generación que tengan disponible”, señaló.

La tendencia coincide con las proyecciones de organismos internacionales. La Agencia Internacional de Energía estima que el consumo eléctrico mundial de los data centers, que rondaba los 415 TWh en 2024, podría superar los 900 TWh hacia 2030, con la inteligencia artificial como uno de los grandes impulsores de esa expansión.

El impacto ya llega a Argentina

El problema para Argentina es que Estados Unidos no sólo está consumiendo más electricidad. También está absorbiendo una parte creciente del equipamiento necesario para construir nuevas centrales y esa presión empieza a sentirse en otros mercados. Genesio puso como ejemplo las turbinas utilizadas para generación eléctrica.

“Hoy querés comprar una turbina de gas y te la entregan en cuatro o cinco años”, afirmó. La consecuencia no es únicamente una demora. “Los precios se multiplicaron por dos o por tres”, agregó.

Para Argentina, este escenario representa un desafío considerable. El país necesita incrementar su infraestructura eléctrica durante los próximos años, pero debe hacerlo en un mercado internacional donde Estados Unidos y otras grandes economías están acelerando simultáneamente sus inversiones energéticas para responder al crecimiento de la inteligencia artificial.

La competencia global por la IA empieza así a trasladarse hacia otro terreno: la disponibilidad de turbinas, transformadores, baterías, sistemas de transmisión y generación eléctrica. Estados Unidos también compite por las inversiones

Las empresas internacionales de energía deben decidir dónde colocar su capital y el mercado estadounidense está ofreciendo actualmente retornos difíciles de ignorar. Genesio explicó que AES analiza proyectos en Estados Unidos con “tasas internas de retorno cercanas al 20%”.

“Acá estamos hablando de proyectos con retornos del 12% o 15%”, señaló el presidente de AES Argentina. “Cuando competís por capital, competís contra esos proyectos”, resumió.

El fenómeno revela una consecuencia indirecta del boom de la inteligencia artificial: los gigantes tecnológicos necesitan cada vez más electricidad, las empresas energéticas encuentran proyectos muy rentables para abastecerlos y una parte creciente del capital internacional puede terminar concentrándose en esos mercados.

Argentina también puede aprovechar el boom de la IA

Sin embargo, Genesio no plantea solamente riesgos. El mismo fenómeno podría abrir una oportunidad para Argentina si el país logra convertir sus recursos energéticos en una ventaja para atraer infraestructura tecnológica. El crecimiento de la inteligencia artificial está llevando a las grandes compañías a buscar nuevos lugares donde instalar centros de datos. 

Para hacerlo necesitan energía abundante, confiable y competitiva y Argentina posee algunos activos relevantes. Vaca Muerta ofrece grandes reservas de gas natural y el país dispone además de recursos renovables de primer nivel, grandes extensiones territoriales y regiones con temperaturas bajas que pueden favorecer la refrigeración de centros de procesamiento.

Genesio considera que esas condiciones pueden convertirse en una ventaja. “Argentina tiene una oportunidad muy grande para desarrollar data centers”, sostuvo. Durante el mismo encuentro, Gastón Giani, Energy Business Director de Wärtsilä, también destacó las condiciones del país para atraer estas inversiones: gas competitivo, bajas temperaturas y disponibilidad territorial.