“Estar en Smart City Curitiba 2026 con ETHIX fue una experiencia muy concreta para entender en qué punto están hoy las ciudades. Se habla mucho de tecnología, pero en la práctica el desafío sigue siendo cómo se toman las decisiones”, afirmó Iván Gauna, CEO de ela empresa, en el marco de su participación en el evento. Su diagnóstico sintetiza un cambio de enfoque: la discusión ya no pasa únicamente por incorporar tecnología, sino por intervenir en la arquitectura de los procesos estatales.
La propuesta de ETHIX se inserta precisamente en ese nivel. Su tecnología analiza documentos, licitaciones y normativas para detectar irregularidades, mejorar la trazabilidad y reducir riesgos en la toma de decisiones. En la práctica, funciona como un sistema de auditoría automatizada que cruza datos legales, antecedentes y patrones para generar procesos más transparentes y verificables . Este enfoque permite no solo reducir tiempos —hasta un 60% en la redacción de pliegos— sino también disminuir la discrecionalidad y fortalecer la confianza institucional.

Pero el planteo de Gauna introduce una capa más profunda. “Antes de hablar de eficiencia, hay que hablar de transparencia”, sostuvo. La afirmación no es menor: implica que la inteligencia urbana no se mide únicamente en capacidad tecnológica, sino en calidad institucional. En otras palabras, una ciudad no es más inteligente por tener más datos, sino por cómo esos datos estructuran decisiones más claras, comprensibles y auditables.
En ese sentido, la experiencia de ETHIX en el ámbito de Smart City Curitiba 2026 expone una tensión central del modelo actual: mientras la infraestructura digital avanza rápidamente, los procesos de decisión pública siguen siendo, en muchos casos, opacos o poco estandarizados. La tecnología, entonces, deja de ser un fin en sí mismo y pasa a ser una herramienta para rediseñar la gobernanza.

“Lo verdaderamente inteligente es hacer mejor las cosas, con menos fricción y más información confiable”, sintetizó Gauna. La definición condensa un cambio de paradigma: la inteligencia no está en la tecnología que se incorpora, sino en la capacidad del Estado para operar con reglas más claras, procesos más abiertos y decisiones más fundamentadas.
En ese marco, iniciativas como ETHIX abren una discusión que empieza a consolidarse en América Latina: la IA no solo como infraestructura tecnológica, sino como infraestructura institucional. Es decir, como un sistema capaz de ordenar, transparentar y mejorar la calidad de las decisiones públicas. Un paso clave para que las ciudades no solo sean más digitales, sino efectivamente más inteligentes.