México decidió avanzar con una de las regulaciones más estrictas de la región sobre el uso de dispositivos digitales dentro de las escuelas. A partir del 3 de noviembre de 2026, los estudiantes de escuelas primarias y secundarias no podrán utilizar teléfonos celulares y tabletas personales durante la jornada escolar, tanto dentro de las aulas como durante los recreos.
La iniciativa fue impulsada por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum después de un proceso de debate y consulta con la comunidad educativa. En agosto, la mandataria ya había adelantado su posición: “sí debe restringirse el uso de celulares en las escuelas”, aunque aclaró entonces que la decisión se tomaría después de escuchar a docentes y autoridades educativas.
Sheinbaum planteó además un cambio en la dinámica educativa: recuperar el papel y el lápiz, reducir la dependencia de los dispositivos electrónicos y fomentar nuevamente el juego y la interacción entre los estudiantes durante los recreos.
Ocho de cada diez docentes respaldaron una regulación
La Secretaría de Educación Pública realizó una consulta nacional en la que participaron 565.396 docentes. El 81% se manifestó a favor de establecer lineamientos y reglas para garantizar un uso seguro y con fines pedagógicos de los dispositivos digitales.
Los resultados permiten dimensionar el problema dentro de las aulas: el 40% de los docentes señaló que los celulares dificultan mantener la atención de los estudiantes; el 38% sostuvo que interrumpen las actividades escolares; el 34% indicó que favorecen el abandono de los espacios de convivencia y el 38,7% advirtió que conflictos originados en las redes sociales terminan trasladándose a las escuelas.

“En la escuela, no”
Sheinbaum precisó el alcance de su posición el 11 de septiembre. Aclaró que el objetivo no es prohibir el celular de manera general, sino restringir su utilización dentro del ámbito escolar.
La presidenta argumentó que incluso cuando los estudiantes dicen utilizar los dispositivos para tomar apuntes pueden terminar distraídos con otras aplicaciones. También cuestionó su utilización durante los recreos porque desplaza el juego y la interacción presencial entre compañeros.
La discusión mexicana no comenzó de cero. Antes de establecerse una política nacional, 16 estados ya habían regulado el uso de celulares en las escuelas. Para comienzos de septiembre, la Secretaría de Educación Pública informaba que eran 17 las entidades con algún tipo de regulación.
Una tendencia que se extiende por el mundo
México se incorpora así a una tendencia internacional cada vez más extendida. Según datos de UNESCO citados por las autoridades educativas mexicanas, en marzo de 2026 el 58% de los países ya contaba con alguna regulación nacional sobre teléfonos celulares en las escuelas, equivalente a 114 sistemas educativos. En 2023, la proporción era del 24%.
La política mexicana, sin embargo, no plantea eliminar la tecnología del sistema educativo. Paralelamente, la Secretaría de Educación Pública firmó un acuerdo con UNESCO para impulsar la transformación digital educativa y promover un uso ético de la inteligencia artificial. El planteo oficial diferencia así entre incorporar tecnología con objetivos pedagógicos y permitir el uso irrestricto de dispositivos personales durante la jornada escolar.
La apuesta del gobierno de Sheinbaum apunta a un cambio concreto dentro de las escuelas: menos celular como elemento permanente de distracción y más tecnología utilizada con una finalidad educativa definida.