GOBIERNO

Publicado 28/02/2026

PACs en Estados Unidos: qué son, quiénes los financian y cómo influyen en la regulación de la IA

De cara a las elecciones legislativas de noviembre de 2026, super PACs y organizaciones de advocacy vinculadas a la inteligencia artificial movilizan más de US$ 300 millones para influir en el marco regulatorio de la IA en Estados Unidos. La disputa enfrenta a un bloque pro-industria —que impulsa un estándar federal liviano y frenar regulaciones estatales— y a un polo regulacionista, liderado por Anthropic, que promueve transparencia, controles de riesgo y seguridad nacional.
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De cara a las elecciones legislativas de noviembre de 2026, super PACs y organizaciones de advocacy vinculadas a la inteligencia artificial movilizan más de US$ 300 millones para influir en el marco regulatorio de la IA en Estados Unidos. La disputa enfrenta a un bloque pro-industria —que impulsa un estándar federal liviano y frenar regulaciones estatales— y a un polo regulacionista, liderado por Anthropic, que promueve transparencia, controles de riesgo y seguridad nacional.

¿Qué está ocurriendo?

En Estados Unidos se consolidó una red de super PACs y organizaciones políticas vinculadas a la IA que buscan influir de forma directa en el marco regulatorio de la IA.

 

¿Cuánto dinero está en juego?

Según Axios, Financial Times y Bloomberg, estos grupos ya comprometieron más de US$ 300 millones para el ciclo electoral 2025–2026, con foco en las elecciones legislativas de noviembre de 2026.

 

La inteligencia artificial se consolidó como un tema electoral clave en Estados Unidos. Según reportes de Axios, Financial Times y Bloomberg, una red de super PACs y organizaciones vinculadas a Big Tech y a desarrolladores de modelos de IA ya comprometió centenas de millones de dólares para incidir en las elecciones de medio término de 2026 y definir cómo, por quiénes y bajo qué criterios se regulará la IA.

 

El eje central del debate no es si habrá regulación, sino qué nivel de exigencia tendrá el estándar federal, cuánto margen conservarán los estados para legislar por su cuenta y cómo se equilibrarán competitividad tecnológica, seguridad nacional, empleo y consumo energético en la expansión de la IA.

 

 

 

Durante 2024 y 2025, la industria tecnológica comenzó a replicar en el terreno de la IA un esquema ya probado por el sector cripto: financiar aliados, castigar detractores y concentrar recursos en elecciones clave, especialmente primarias legislativas. El resultado es un nuevo ecosistema político donde la IA ya no se discute solo en comités del Congreso, sino en campañas electorales, spots publicitarios y disputas partidarias.

 

El actor más visible del sector es Leading the Future, un super PAC que se posiciona como defensor de la innovación y la competitividad estadounidense frente a China. Su diagnóstico es claro: una regulación excesiva o fragmentada entre estados podría frenar el liderazgo tecnológico de EE.UU.

 

Según registros y reportes periodísticos, la organización recaudó más de 50 millones de dólares el último año y anunció que planea desplegar más de 125 millones en el ciclo electoral 2026. Entre los donantes aparecen figuras centrales del ecosistema tecnológico y de capital de riesgo, incluidos ejecutivos y fondos vinculados a OpenAI, Andreessen Horowitz, SV Angel y startups de IA generativa.

 

 

 

 

La estrategia no se limita a un solo comité. Leading the Future articula una red de PACs y organizaciones asociadas, incluyendo una entidad de tipo 501(c)(4), Build American AI, que apunta a construir base social y legitimidad pública. El mensaje es consistente: un estándar federal único, liviano y favorable a la innovación, que evite un “patchwork” de leyes estatales.

 

Del otro lado del tablero aparece Public First Action, una organización de advocacy impulsada por Anthropic, uno de los principales desarrolladores de modelos de lenguaje avanzados. A diferencia del bloque pro-industria, este espacio sostiene que la IA requiere reglas claras, transparencia y controles específicos, especialmente en áreas de alto riesgo.

 

Anthropic aportó 20 millones de dólares como donante inicial y el grupo se fijó como meta recaudar hasta 75 millones. Su conducción, integrada por exlegisladores demócratas y republicanos, busca construir una coalición explícitamente bipartidista, con PACs diferenciados para apoyar candidatos de ambos partidos.

 

Entre sus prioridades figuran: mayor transparencia sobre capacidades y riesgos de los modelos; mecanismos de supervisión; controles de exportación de chips y sistemas avanzados y foco en amenazas como la bioseguridad y el uso malicioso de la IA. Más que frenar la innovación, su planteo es evitar que la carrera tecnológica avance sin red de contención política e institucional.

 

 

Un tercer actor clave es Meta, que decidió jugar fuerte en el plano subnacional. La compañía financia super PACs orientados a elecciones estatales, con aportes que superan los 100 millones de dólares distribuidos en distintos vehículos.

 

El objetivo es claro: bloquear o suavizar regulaciones estatales sobre IA, deepfakes, protección de menores y uso de datos, consideradas demasiado costosas o restrictivas para el negocio. Para Meta, la fragmentación regulatoria a nivel estatal representa uno de los mayores riesgos operativos y legales en el corto plazo.

 

Aunque el debate público suele presentarse como una dicotomía entre “regular o no regular”, en los hechos la discusión es más precisa y más dura. Los PACs de IA están disputando quién escribe el estándar federal y con qué nivel de exigencia. Además, cuánto poder conservan los estados para legislar por su cuenta. y qué costos asume la industria en materia de energía, empleo y compliance.

 

Temas como deepfakes, protección de menores y fraude digital se convirtieron en ejes centrales por su alto impacto electoral, mientras que el consumo energético de los data centers y el desplazamiento laboral empiezan a ganar peso en el discurso político.