INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 29/04/2026

La adopción de IA en empresas ya es masiva, pero el verdadero valor todavía no aparece

Un nuevo informe de Harvard Business Review Analytic Services, patrocinado por la empresa de software Appian, confirma que la IA dejó de ser una fase de experimentación para transformarse en una prioridad operativa dentro de las grandes organizaciones. Sin embargo, la mayoría de las compañías todavía no logra traducir esa adopción en crecimiento real del negocio: usan IA para eficiencia interna, pero no para generar nuevos ingresos.
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Un nuevo informe de Harvard Business Review Analytic Services, patrocinado por la empresa de software Appian, confirma que la IA dejó de ser una fase de experimentación para transformarse en una prioridad operativa dentro de las grandes organizaciones. Sin embargo, la mayoría de las compañías todavía no logra traducir esa adopción en crecimiento real del negocio: usan IA para eficiencia interna, pero no para generar nuevos ingresos.

El estudio, publicado en abril de 2026 y realizado sobre 385 ejecutivos de organizaciones que ya exploran, pilotan o implementan IA, muestra que el 59% de las empresas ya tiene inteligencia artificial en producción. El dato refleja un cambio estructural: la discusión ya no pasa por si adoptar IA o no, sino por cómo integrarla dentro del negocio. Según Matt Calkins, CEO de Appian, “hemos pasado del debate sobre si hacerlo al debate sobre cómo hacerlo”.

Sin embargo, el problema central aparece en la captura de valor. Aunque la adopción es alta, solo una minoría logra que la IA impacte en la generación de ingresos. El informe revela que los principales indicadores de éxito siguen siendo eficiencia operativa (57%) y mejoras de productividad (56%), mientras que apenas el 18% reporta impacto en nuevas fuentes de ingresos y solo el 14% observa mejoras en competitividad. En otras palabras: la IA está optimizando el back office, pero todavía no transforma el front office.

Esto explica una de las principales conclusiones del relevamiento: la mayoría de las empresas sigue utilizando la IA como una herramienta paralela, no como parte del flujo de trabajo central. El 34% de las organizaciones usa IA como una solución independiente, fuera de los procesos principales, mientras que solo el 18% logró integrarla verdaderamente dentro de sus workflows. Esa diferencia resulta clave, porque la productividad aislada no necesariamente se traduce en ventaja competitiva sostenible.

 

 

El informe identifica dos grandes cuellos de botella. El primero es la falta de confianza: muchas empresas consideran que la IA todavía no ofrece suficiente confiabilidad ni guardrails regulatorios para tomar decisiones críticas. El segundo problema es tecnológico: los modelos no logran integrarse con facilidad a sistemas heredados, bases de datos fragmentadas y aplicaciones legacy que siguen siendo el corazón operativo de las grandes compañías. Allí aparece el principal límite para escalar.

La investigación también marca un cambio conceptual importante: la próxima etapa no será automatizar tareas aisladas sino incorporar IA como “trabajador embebido” dentro de la operación. Appian plantea que el verdadero potencial aparece cuando la IA deja de ser un copiloto y pasa a ejecutar procesos completos con reglas, supervisión y trazabilidad. Esa lógica coincide con otra tendencia observada por Harvard Business Review: las compañías que usan la IA para mejorar capacidades humanas muestran mejores perspectivas de largo plazo que aquellas enfocadas exclusivamente en automatización y reducción de personal.

 

 

El escenario también coincide con otros relevamientos globales. En enero de 2026, Harvard Business Review publicó otro estudio donde prácticamente todos los líderes de datos e IA consultados afirmaban que la inteligencia artificial sigue siendo una prioridad estratégica y que mantendrán o aumentarán inversión, incluso frente a dudas sobre el retorno financiero inmediato. La percepción general es clara: nadie quiere quedar afuera de la carrera.

La conclusión es contundente: la adopción masiva ya ocurrió. El desafío ahora no es incorporar herramientas de IA, sino rediseñar procesos, estructuras y modelos de negocio para capturar valor económico real. La diferencia entre quienes ganen y quienes queden rezagados no estará en usar IA, sino en convertirla en infraestructura operativa.

En términos empresariales, 2026 empieza a consolidarse como el año en que la Inteligencia Artificial deja de ser una promesa tecnológica para convertirse en una disputa por productividad, ingresos y competitividad. El problema ya no es acceder a la tecnología. El problema es saber dónde ponerla.