INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 08/02/2026

Super Bowl 2026: la Inteligencia Artificial sale a la cancha

Por primera vez, el evento publicitario más importante del planeta se convertirá también en un escenario de disputa explícita entre los gigantes de la IA. En el Super Bowl de este año, OpenAI y Anthropic —dos de las compañías más influyentes del ecosistema IA— estrenaran anuncios propios, llevando su competencia tecnológica, comercial y ética al prime time más caro y masivo del mundo.
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Por primera vez, el evento publicitario más importante del planeta se convertirá también en un escenario de disputa explícita entre los gigantes de la IA. En el Super Bowl de este año, OpenAI y Anthropic —dos de las compañías más influyentes del ecosistema IA— estrenaran anuncios propios, llevando su competencia tecnológica, comercial y ética al prime time más caro y masivo del mundo.

El Super Bowl, o el AI Bowl, como lo llaman algunos especialistas en publicidad, no solo concentra más de 120 millones de espectadores en Estados Unidos, sino que fija agenda cultural, marca tendencias y define narrativas de largo plazo. Que la IA haya llegado a este escenario habla de un cambio de fase: la IA dejó de ser un asunto de especialistas para convertirse en un producto de consumo simbólico.

 

Anthropic, la empresa detrás del modelo Claude, debutará en el Super Bowl con un mensaje provocador. Su spot plantea una escena cotidiana interrumpida por un asistente de IA que introduce anuncios de manera intrusiva, con una consigna clara: “La publicidad está llegando a la IA, pero no a Claude”.

 

El objetivo es explícito: marcar distancia con OpenAI y cuestionar su decisión de avanzar hacia esquemas publicitarios dentro de ChatGPT. Anthropic busca posicionarse como una alternativa “limpia”, sin anuncios, enfocada en usuarios que priorizan privacidad, neutralidad y experiencia sin interferencias comerciales.

 

 

La jugada no es solo creativa. Es estratégica. En un mercado donde los costos de cómputo se disparan y la escala define supervivencia, el modelo de negocio se volvió tan relevante como el modelo de lenguaje.

 

OpenAI también tendrá presencia publicitaria en el Super Bowl, aunque con un tono distinto. Su mensaje apuntará menos a la confrontación directa y más a la normalización de la IA como herramienta cotidiana, reforzando la idea de que ChatGPT y sus derivados ya forman parte del día a día de millones de personas.

 

Desde la compañía sostienen que la incorporación de publicidad es una vía para mantener el acceso gratuito a gran escala, sin afectar la integridad de las respuestas ni el funcionamiento del modelo. Sam Altman, CEO de OpenAI, respondió a las críticas de Anthropic señalando que el planteo es “engañoso” y defendiendo la publicidad como un mecanismo de inclusión, no de degradación del producto.

El trasfondo es claro: OpenAI apuesta a volumen, alcance y centralidad, aun al costo de tensiones reputacionales.

 

 

Un debate que excede al marketing

La presentación durante el Super Bowl no se limitará a una campaña publicitaria convencional, sino que representa la materialización de un dilema estructural inherente a la economía digital: la disyuntiva entre la financiación de la IA mediante publicidad o suscripción, la elección entre la escalabilidad masiva o la oferta de experiencias premium, y la decisión entre la creación de asistentes universales o el desarrollo de herramientas diferenciadas por valores.

 

Estas cuestiones ya atravesaron a buscadores, redes sociales y plataformas de streaming. Ahora, llegan de lleno a la Inteligencia Artificial, una tecnología que aspira a convertirse en intermediaria permanente entre personas, información y decisiones.

 

Para países como Argentina, este debate no es ajeno. La forma en que se consoliden los modelos de IA globales impactará en educación, trabajo, comunicación, sector público y competitividad. Si la IA dominante se financia con publicidad, las lógicas de mercado y segmentación se volverán centrales. Si prevalecen modelos pagos, el acceso podría volverse más desigual.

 

Que estas discusiones se libren en el Super Bowl indica algo más profundo: la batalla por el sentido y el poder de la IA ya se da en el plano cultural, no solo en laboratorios, foros técnicos o documentos regulatorios.