La adopción global de ChatGPT continúa su expansión: desde mediados de 2025, la plataforma supera los 700 millones de usuarios activos semanales, procesando miles de millones de mensajes en todo el mundo. Esta cifra lo posiciona como una de las tecnologías de consumo digital de más rápido crecimiento en la historia reciente.
De acuerdo con los datos demográficos disponibles, los jóvenes lideran el uso de ChatGPT: aproximadamente 55 % de los usuarios se ubican en el rango de 18 a 34 años, con una adopción significativa también entre mayores de 45 años. Esta predominancia de adultos jóvenes indica cómo las generaciones nativas digitales conectan rápidamente con herramientas de Inteligencia Artificial conversacional.
En cuanto al sexo de los usuarios, la brecha de género se ha estrechado considerablemente con el tiempo. Mientras en 2022 predominaban los nombres típicamente masculinos entre usuarios, para 2025 los datos sugieren que la distribución por género es mucho más equilibrada, acercándose a paridad o incluso con ligera mayoría femenina en algunas mediciones demográficas.

Uso personal vs. uso laboral: ¿qué dicen los números?
Una parte crítica de la investigación de OpenAI Signals es cómo las personas utilizan ChatGPT en contextos personales y laborales. Según los patrones observados, alrededor del 73 % de las interacciones corresponden a usos no laborales, centrados en obtener consejos prácticos, ayuda con tareas personales, consulta de información o apoyo en estudio y entretenimiento, mientras que una fracción menor —pero relevante— se orienta a actividades profesionales.
Que el uso personal supere ampliamente al laboral tiene varias implicancias: por un lado, muestra que la IA se está integrando como una herramienta de consumo masivo en la vida cotidiana —similar a una app de búsqueda o comunicación— y no únicamente como un recurso productivo en entornos corporativos o de negocio. Esto indica que el valor percibido de soluciones como ChatGPT para resolver dudas, gestionar tareas de la vida diaria o incluso apoyar procesos educativos está creciendo más rápidamente que su adopción en procesos estandarizados de trabajo. Por otro lado, plantea desafíos metodológicos para medir el verdadero impacto económico de estas tecnologías si solo se analiza el uso en contextos corporativos formales.

Lo que estos datos significan para gobiernos y empresas
Para gobiernos, estas métricas ofrecen una foto estratégica del nivel de penetración de la IA en la sociedad: saber que millones de ciudadanos emplean ChatGPT semanalmente permite diseñar políticas públicas que integren IA en educación, capacitación laboral y servicios al ciudadano. Por ejemplo, la administración pública podría aprovechar la familiaridad de la población con chatbots para mejorar la atención ciudadana automatizada, sistemas de soporte en tramites digitales o programas de alfabetización digital orientados a adultos mayores, un segmento que tiende a adoptar más lentamente estas tecnologías.
En el ámbito empresarial, entender que una gran proporción del uso es personal obliga a repensar estrategias de producto, comunicación y adopción organizacional. Las compañías pueden utilizar estos datos para diseñar capacitación interna más eficaz, empatizar con los estilos de uso de sus clientes y diseñar aplicaciones que integren IA de forma más natural en sus flujos de trabajo. Además, la prevalencia del uso no laboral —junto con una base demográfica joven y equilibrada en género— sugiere oportunidades de mercado para productos de IA personalizados, soluciones de soporte al cliente automatizado, y nuevos servicios que conecten directamente con las necesidades cotidianas de millones de usuarios.

Los datos oficiales de uso de ChatGPT reflejan una adopción masiva global y una transformación en la forma en que personas de variadas edades y géneros interactúan con la IA. La consolidación del uso personal sobre el laboral abre nuevas posibilidades y retos tanto para los sectores públicos como privados, que deben pensar la IA no solo como una herramienta productiva interna sino como una infraestructura social integrada en la vida diaria.