Vladimir Putin eligió un foro económico en Astana, Kazajistán, para decir en voz alta lo que muchos gobiernos todavía evitan formular con tanta claridad: la Inteligencia Artificial va a destruir empleos a escala masiva, y el mercado laboral ya está en plena reconfiguración.
"Es un escenario muy real en el que millones de personas perderán su empleo o se verán obligadas a cambiar de actividad. Profesiones enteras pueden desaparecer, ya que la Inteligencia Artificial sustituirá al ser humano", advirtió el mandatario durante su intervención en la sesión plenaria del Foro Económico Euroasiático, celebrado en Astana.
La advertencia no quedó en lo genérico. Putin señaló que en áreas vinculadas a la automatización de procesos, la preparación y análisis de documentos y el desarrollo de código, la IA ya está desplazando al personal de nivel inicial, y que en un futuro cercano podría reemplazar también al personal de nivel intermedio. Dicho de otra manera: el problema no es futuro, ya está ocurriendo.
"Estos procesos son irreversibles e inevitables", dijo.
"Profesiones enteras podrían extinguirse cuando los humanos sean reemplazados por la inteligencia artificial"
Vladimir Putin dijo que "escribir en código IA ya está reemplazando a los especialistas junior" y advirtió: "Este proceso es irreversible e inevitable". pic.twitter.com/1XEQnPguV8 — Corta (@somoscorta) May 29, 2026
Sin embargo, Putin no planteó el escenario como una catástrofe sin salida. Subrayó que Rusia comprende tanto los riesgos como las oportunidades de estas tecnologías, y llamó a prepararse para los cambios que vienen e, incluso, a aprovecharlos como motor de crecimiento económico acelerado.
En ese marco, el presidente ruso volvió a insistir en una idea que viene sosteniendo desde hace meses: Rusia es una de las pocas naciones capaces de desarrollar modelos soberanos de Inteligencia Artificial y que, en ese terreno, cuenta con ventajas competitivas concretas. La soberanía tecnológica, en la visión del Kremlin, no es un lujo ideológico sino una condición de supervivencia estratégica.

Esta postura tiene antecedentes directos. En noviembre de 2025, durante la conferencia AI Journey organizada por Sberbank en Moscú, Putin había establecido que Rusia no puede permitirse depender de redes neuronales extranjeras —calificándolo explícitamente como una cuestión de soberanía—, y que todos los modelos de lenguaje del país deben ser entrenados y controlados por especialistas rusos.
En paralelo, Putin instruyó al gobierno a elaborar un plan nacional para la implementación de Inteligencia Artificial generativa, con la meta de que el aporte de esta tecnología al PBI supere los 11 billones de rublos hacia 2030.
La pregunta que queda abierta, y que los dichos de Astana vuelven más urgente, es cómo piensan los países de la región —Argentina incluida— responder a una transformación que, según el líder de una de las potencias mundiales, ya no admite demoras ni eufemismos.