Durante el Foro Económico Mundial de Davos 2026, Jensen Huang —CEO de Nvidia— repitió una idea con insistencia poco habitual para un líder tecnológico: la Inteligencia Artificial no es software, es infraestructura. No se trata solamente de modelos, algoritmos o asistentes conversacionales, sino de una nueva pila industrial comparable, por escala e impacto, a la electrificación del siglo XX o a la expansión de Internet.
Para explicarlo, Huang utilizó una metáfora simple y poderosa: la IA es un “pastel de cinco capas”. Cada capa cumple una función específica, depende de la anterior y, juntas, conforman una cadena de valor que va desde la energía física hasta la productividad económica real. En su visión, el verdadero impacto de la IA no se juega en la capa más visible —los modelos— sino en la articulación completa del sistema.
Esta mirada no es solo conceptual. Tiene implicancias directas en inversión, empleo, política industrial, geopolítica y desarrollo nacional. En palabras del propio Huang, el mundo está entrando en “la mayor ola de construcción de infraestructura de la historia”, impulsada por la demanda energética y computacional de la inteligencia artificial.
Este informe desarrolla cada una de las cinco capas, analiza su complejidad técnica y económica, y luego evalúa qué ventajas —reales y potenciales— tiene Argentina en cada una de ellas.

Capa 1: Energía
El insumo fundacional de la IA
La primera capa del “pastel” es la más básica y, al mismo tiempo, la más determinante: la energía. Sin electricidad abundante, estable y previsible, no existe inteligencia artificial a escala industrial. Entrenar modelos, operar data centers y ejecutar inferencia en tiempo real requiere potencia constante, no consumo intermitente.
A diferencia de otras industrias digitales, la IA no tolera cortes, microinterrupciones ni variabilidad extrema. Un data center de IA funciona como una planta industrial pesada: consume energía las 24 horas, los 365 días del año, con exigencias de calidad eléctrica superiores a las de la mayoría de los sectores productivos.
Complejidad técnica
La dificultad no reside únicamente en generar energía, sino en entregarla:
Muchos países tienen energía, pero no tienen red. Ese es uno de los principales cuellos de botella globales.
Significado económico
La capa energética convierte a la IA en un motor de inversión real: obras civiles, infraestructura eléctrica, empleo calificado y no calificado. Por eso Huang vincula directamente el boom de la IA con la creación de empleos industriales bien remunerados, incluso fuera del sector tecnológico tradicional.
Ventajas para Argentina
Argentina tiene una ventaja estructural:
El desafío no es la disponibilidad del recurso, sino la velocidad, la regulación y la infraestructura de conexión. Si esos cuellos se resuelven, la energía puede convertirse en una ventaja competitiva central para atraer inversiones en IA.

Capa 2: Chips e infraestructura de cómputo
Donde la energía se transforma en capacidad de cálculo
La segunda capa es la más asociada al nombre de Nvidia: los chips y la infraestructura de cómputo. GPUs, aceleradores, redes de alta velocidad, servidores, almacenamiento y sistemas de refrigeración son los componentes que convierten electricidad en capacidad de procesamiento.
Aquí se concentra una parte significativa del capital invertido en IA, pero también algunos de los mayores riesgos: cuellos de botella en la cadena de suministro, tensiones geopolíticas y restricciones comerciales.
Complejidad técnica
Esta capa depende de:
Fabricar chips de última generación es extremadamente complejo y está concentrado en pocos países. Sin embargo, la infraestructura no se agota en el silicio.
Significado económico
Además de los fabricantes de chips, esta capa genera valor en:
Es una industria auxiliar extensa, intensiva en empleo técnico.
Ventajas para Argentina
Argentina no tiene ventaja comparativa en la fabricación de chips avanzados, pero sí puede capturar valor en:
El marco de grandes inversiones y la articulación con minería y energía pueden posicionar al país como proveedor regional de infraestructura, aunque no como productor de silicio.

Capa 3: Nube y data centers
La industrialización de la IA
La tercera capa es donde la IA se vuelve sistema productivo: los data centers. Son las “fábricas de inteligencia” que alojan el cómputo, operan modelos y permiten escalar servicios a nivel regional o global.
Para Huang, esta capa es clave porque materializa la inversión en territorio: tierra, construcción, energía, conectividad y empleo local.
Complejidad técnica
Un data center requiere:
No se trata solo de edificios, sino de infraestructura crítica.
Significado económico
Los data centers:
Ventajas para Argentina
Argentina reúne condiciones atractivas:
Neuquén y la Patagonia aparecen como polos naturales para data centers de gran escala, siempre que se resuelvan permisos, transmisión eléctrica y estabilidad regulatoria.

Capa 4: Modelos de IA
El cerebro del sistema
La cuarta capa es la más visible en el debate público: los modelos de inteligencia artificial. Incluye los modelos fundacionales, los modelos especializados, su entrenamiento, ajuste y evaluación.
Aunque suele concentrar la atención mediática, Huang insiste en que esta capa no puede sostenerse sin las anteriores.
Complejidad técnica
Significado económico
Los modelos concentran propiedad intelectual y diferenciación, pero no capturan todo el valor. Gran parte del beneficio se materializa recién cuando se integran en aplicaciones reales.
Ventajas para Argentina
Aquí aparece una ventaja distintiva: idioma, cultura y verticales productivos.
Argentina no necesita competir en modelos de frontera, sino en modelos útiles, adaptados a su estructura productiva y exportables regionalmente.

Capa 5: Aplicaciones
Donde la IA se convierte en productividad
La quinta capa es la más importante desde el punto de vista económico: las aplicaciones. Es donde la IA impacta en procesos, reduce costos, mejora decisiones y crea nuevos servicios.
Para Huang, esta es la capa donde finalmente aparece el beneficio económico tangible.
Complejidad técnica
Significado económico
Las aplicaciones:
Ventajas para Argentina
Argentina tiene una economía del conocimiento consolidada, talento exportador y sectores intensivos en decisiones:
Es en esta capa donde el país puede capturar valor más rápido, con menor inversión inicial y mayor impacto distributivo.

La IA como decisión de desarrollo
La tesis de Jensen Huang obliga a cambiar la pregunta. No es si un país adopta IA, sino desde qué capas decide participar. Los países que solo consuman aplicaciones quedarán en el extremo más débil de la cadena. Los que inviertan en energía, infraestructura y aplicaciones productivas capturarán empleo, divisas y poder económico.
Argentina debe enfocarse en capitalizar sus ventajas competitivas inherentes, en lugar de intentar emular el modelo de Silicon Valley. La Inteligencia Artificial ya no es una discusión futurista. Es una política industrial del presente y como toda política industrial, requiere decisiones, coordinación y velocidad.
El “pastel de cinco capas” no es una metáfora ingenua. Es un mapa del poder económico que viene. La pregunta estratégica es si Argentina va a mirar cómo se cocina, o si va a ocupar un lugar en la receta.