Perplexity confirmó que utilizará Vera, el nuevo CPU de Nvidia, para potenciar sus agentes de inteligencia artificial. La información fue confirmada por Nate Kupp, vicepresidente de Infraestructura Empresarial de la compañía, en diálogo con Reuters.

El movimiento amplía el campo de batalla de Nvidia. La compañía ya domina buena parte del mercado de aceleradores utilizados para entrenar y ejecutar modelos de IA, pero ahora busca avanzar sobre el terreno de los procesadores centrales, un negocio históricamente dominado por Intel y AMD.
El cambio responde a una transformación más profunda en el uso de la inteligencia artificial. Los sistemas ya no funcionan únicamente como chatbots que responden una consulta y esperan la siguiente. Cada vez más empresas despliegan agentes de IA capaces de ejecutar tareas complejas, sostener procesos durante más tiempo y operar de manera continua.
Ese nuevo tipo de demanda vuelve más importante el rol de las CPU. En los sistemas agénticos, el procesador central no solo acompaña a la GPU: también organiza tareas, coordina flujos de trabajo, ejecuta herramientas, sostiene procesos y administra operaciones simultáneas.
Según explicó Kupp, Vera ejecutó tareas de programación realizadas por agentes de IA cerca de 1,5 veces más rápidoque los procesadores convencionales. Nvidia sostiene, además, que su arquitectura de núcleos propios, llamada Olympus, fue diseñada para cargas de trabajo agénticas, entornos de ejecución, compiladores, análisis de datos y servicios de orquestación.

Perplexity no reveló cuántas unidades planea comprar. Sin embargo, el dato relevante es otro: Nvidia ya había informado que OpenAI, Anthropic y Oracle también planean incorporar sus CPUs. Esto empieza a posicionar a Vera como una pieza clave dentro de la infraestructura para la próxima etapa de la IA.
Nvidia proyecta generar 20.000 millones de dólares en ventas de Vera para el cierre de su año fiscal. La cifra aparece en un contexto de creciente competencia, donde compañías como OpenAI y DeepSeek también desarrollan sus propios chips especializados. Para Nvidia, diversificar su negocio hacia procesadores de uso más general se vuelve una forma de defender su lugar en una industria que cambia a gran velocidad.
La carrera por la inteligencia artificial ya no se define solo por qué modelo responde mejor. También se juega en la infraestructura física que sostiene a los agentes capaces de trabajar, literalmente, sin descanso.