INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 20/10/2026

La carrera por la inteligencia artificial se enfrenta a un límite: la red eléctrica

La demanda de los centros de datos crece más rápido que la infraestructura necesaria para abastecerlos. Las demoras de conexión y la falta de equipos amenazan inversiones multimillonarias. Para Argentina, la oportunidad dependerá de convertir su oferta energética en suministro disponible y confiable.
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La demanda de los centros de datos crece más rápido que la infraestructura necesaria para abastecerlos. Las demoras de conexión y la falta de equipos amenazan inversiones multimillonarias. Para Argentina, la oportunidad dependerá de convertir su oferta energética en suministro disponible y confiable.

La carrera por ampliar la inteligencia artificial tiene una condición cada vez más determinante: conseguir electricidad y hacerla llegar a tiempo al lugar donde funcionarán los servidores. Un centro de datos puede tener financiamiento, terreno y compradores para sus servicios, pero su puesta en marcha seguirá dependiendo de la conexión eléctrica, las obras necesarias y la disponibilidad de equipos.

Un análisis publicado por Goldman Sachs el 19 de octubre sitúa a la red y a la ejecución local entre los factores decisivos para desplegar infraestructura de IA. El banco proyecta que la demanda eléctrica mundial de los centros de datos aumentará 170% entre 2025 y 2030, con más del 60% de ese crecimiento concentrado en Estados Unidos. También calcula inversiones agregadas cercanas a US$7,6 billones entre 2026 y 2031 en cómputo, centros de datos y energía.

El problema es la diferencia de plazos. Goldman Sachs señala que determinados transformadores y subestaciones pueden requerir entre tres y cinco años. Esas referencias describen restricciones de mercado; no establecen cuánto demorará cada instalación ni pueden trasladarse automáticamente a Argentina.

La Agencia Internacional de Energía —AIE— también anticipa una expansión considerable, aunque con una proyección distinta. En su informe de 2026, estima que el consumo eléctrico de todos los centros de datos pasará de 485 teravatios hora en 2025 a unos 950 en 2030, casi el doble. Para las instalaciones enfocadas específicamente en IA, prevé una triplicación.

Las diferencias entre esas estimaciones muestran que la escala del crecimiento sigue abierta. La eficiencia de los equipos, la adopción de nuevos servicios y la capacidad de concretar inversiones pueden modificar la trayectoria. Por eso, las cifras deben leerse como escenarios, no como consumo ya registrado.

 

 

El desafío resulta más fácil de entender si se distingue entre energía y potencia. La primera expresa cuánto se consume durante un período; la segunda, cuánto se necesita simultáneamente. Una empresa puede contratar suficiente energía para cubrir su consumo anual y, aun así, carecer de una conexión que le permita recibir la potencia necesaria en cada momento. El contrato de suministro y la capacidad física de abastecimiento deben coincidir.

Para los inversores, ese desajuste puede convertirse en un problema financiero. Si los gastos de construcción, los pagos por equipos y las obligaciones de deuda avanzan antes que la conexión, los ingresos se postergan. También aparece el riesgo de que parte del equipamiento pierda competitividad mientras espera entrar en servicio. La viabilidad exige coordinar la obra eléctrica, la instalación informática y los compromisos comerciales.

La generación propia surge como una alternativa, pero también tiene condiciones. La AIE advierte que instalar generación a gas dentro del predio no garantiza una apertura más rápida: persisten restricciones de equipos, permisos, diseño y financiamiento. El análisis debe considerar el costo completo de un suministro confiable, con respaldo y mantenimiento.

La presión sobre la infraestructura también tiene una dimensión geopolítica. En su informe sobre energía e IA de 2025, la AIE identificó riesgos asociados con la concentración de proveedores de minerales y equipos, además de vulnerabilidades de ciberseguridad en un sistema eléctrico cada vez más digitalizado. La capacidad de sostener servicios de IA queda vinculada así con decisiones sobre abastecimiento, protección de infraestructura y relaciones comerciales.

Una oportunidad para Argentina

Para Argentina, este escenario abre una oportunidad que requiere condiciones concretas. Cada proyecto deberá demostrar cuánta electricidad puede recibir en una ubicación, desde cuándo y con qué nivel de confiabilidad. La conectividad, los permisos, el financiamiento y el costo de las obras adicionales forman parte de la misma evaluación.

El país ya incorporó requisitos específicos para grandes consumos. La Resolución 264/2026 de la Secretaría de Energía, publicada el 25 de septiembre, desarrolla el régimen de demanda extratendencial e incluye una categoría para centros de datos y actividades de IA. Exige cobertura contractual mensual de al menos 80% de la energía consumida mediante nueva oferta elegible y, para la categoría de datos, cobertura de potencia firme de al menos 115% del requerimiento máximo, con una excepción sujeta a evaluación técnica.

Estas condiciones corresponden a proyectos encuadrados en ese régimen; no alcanzan automáticamente a cualquier centro de datos. El texto actualizado de la Resolución 400/2025 establece un umbral vinculado con la demanda media del mercado eléctrico mayorista.

La discusión argentina también pasa por quién paga las ampliaciones y qué beneficios quedan en el territorio. Al evaluar incentivos o infraestructura pública, será necesario distinguir el empleo de construcción del empleo permanente, estimar las compras locales y definir compromisos de formación y acceso al cómputo para empresas e instituciones.

La disponibilidad de energía puede influir en la ubicación de nuevas inversiones tecnológicas. Para aprovechar esa posibilidad, Argentina deberá ofrecer proyectos capaces de acreditar capacidad eléctrica habilitada, costos previsibles y una fecha de entrada en operación respaldada por obras y contratos.