Según Jensen Huang, aunque la industria ya ha invertido “cientos de miles de millones de dólares”, ese esfuerzo apenas cubre una etapa inicial. El despliegue completo de la IA requerirá una escala inédita: billones de dólares en nueva infraestructura, desde generación energética hasta centros de datos y sistemas de cómputo avanzados.
Para explicar esta transformación, el CEO de Nvidia propuso una metáfora clara: la IA industrial funciona como un “pastel de cinco capas”. En la base se encuentra la energía, un insumo crítico e ineludible. La IA no solo consume electricidad: requiere procesamiento continuo y generación de inteligencia en tiempo real.
Sobre esa base se construye la segunda capa, integrada por los chips y la infraestructura de computación, donde Nvidia ocupa una posición central como proveedor de GPUs y plataformas de alto rendimiento. La tercera capa corresponde a los servicios de nube, que permiten escalar esa capacidad de cómputo a nivel global. Recién en la cuarta capa aparecen los modelos de IA, foco habitual del debate público y mediático.
Sin embargo, Huang subraya que el verdadero objetivo se encuentra en la quinta capa: las aplicaciones. Es allí - en sectores como finanzas, salud, manufactura, logística, defensa y energía- donde, según el ejecutivo, “el beneficio económico ocurrirá finalmente”. Sin infraestructura previa, los modelos carecen de impacto real.

El planteo de Huang busca reordenar la discusión: el valor de la IA no está solo en los algoritmos, sino en el sistema completo que los sostiene. Desde su perspectiva, la magnitud de la inversión necesaria no es irracional, sino económicamente sensata, porque todo contexto debe ser procesado para que los modelos generen inteligencia útil.
La carrera por la IA, advierte el CEO de Nvidia, ya no se define únicamente en laboratorios de investigación, sino en energía, silicio, redes y capacidad industrial. La infraestructura es el nuevo campo de batalla.