INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 01/10/2026

La inteligencia artificial llega al Amazonas: crean una red para monitorear su biodiversidad casi en tiempo real

Una nueva iniciativa internacional busca utilizar inteligencia artificial, imágenes satelitales, cámaras, sensores acústicos y análisis de ADN ambiental para monitorear los cambios en la biodiversidad de la Amazonía a una escala hasta ahora difícil de alcanzar.
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Una nueva iniciativa internacional busca utilizar inteligencia artificial, imágenes satelitales, cámaras, sensores acústicos y análisis de ADN ambiental para monitorear los cambios en la biodiversidad de la Amazonía a una escala hasta ahora difícil de alcanzar.

El proyecto, denominado Amazon.ia – Inteligencia Ambiental, fue presentado oficialmente el 23 de septiembre durante la Climate Week de Nueva York. Reúne a instituciones científicas, organizaciones ambientales, universidades y empresas tecnológicas de distintos países.

La propuesta parte de un problema concreto: los satélites permiten observar rápidamente fenómenos como la deforestación, pero resulta mucho más difícil determinar qué está ocurriendo con los animales y otros organismos que viven debajo de la cobertura forestal.

Para intentar resolverlo, Amazon.ia combinará diferentes fuentes de información. Cámaras trampa registrarán animales; sensores acústicos captarán sonidos de aves y otras especies; el ADN ambiental permitirá detectar organismos presentes en una zona; y los satélites aportarán información sobre el estado de los bosques. La inteligencia artificial tendrá la tarea de integrar y analizar esos enormes volúmenes de datos para encontrar patrones, tendencias y cambios ecológicos.

 

 

El proyecto prevé una red de entre 10 y 30 sitios centrales de monitoreo distribuidos por la Amazonía. Actualmente cuenta con cinco lugares incorporados. Entre ellos se encuentra la Estación Biológica Los Amigos, en Perú.

El objetivo es generar información con una actualización cercana al tiempo real que permita determinar dónde está cambiando la biodiversidad, si las áreas protegidas están funcionando y si los ecosistemas degradados efectivamente se están recuperando.

La iniciativa tiene además una escala económica importante. Sus organizadores estiman que necesitarán US$100 millones para operar durante diez años. Hasta el momento se habrían conseguido alrededor de US$20 millones, de los cuales aproximadamente US$14 millones provienen del Bezos Earth Fund.

 

 

Sin embargo, el alcance de la tecnología tiene límites. Investigadores externos al proyecto advierten que unas pocas decenas de estaciones no permitirán conocer todo lo que sucede en una cuenca de alrededor de 7 millones de kilómetros cuadrados. Los sensores acústicos, por ejemplo, pueden detectar la presencia de determinadas especies, pero tienen mayores dificultades para establecer con precisión el tamaño de sus poblaciones.

Aun con esas limitaciones, Amazon.ia representa un experimento de gran escala sobre una nueva aplicación de la inteligencia artificial: usar modelos capaces de combinar información satelital, visual, acústica y molecular para intentar comprender cómo cambia uno de los ecosistemas más importantes del planeta.