INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 20/08/2026

La inversión global en inteligencia artificial superará el billón de dólares en 2026

Goldman Sachs estima que el gasto destinado a infraestructura, centros de datos, chips y otros activos vinculados con la IA alcanzará una dimensión comparable con las grandes transformaciones tecnológicas de la historia. Estados Unidos concentrará más de la mitad de las inversiones, mientras la Argentina todavía busca convertirse en un destino competitivo para estos proyectos.
Compartir
Compartir por Facebook Compartir por WhatsApp Compartir por X Compartir por Telegram

Goldman Sachs estima que el gasto destinado a infraestructura, centros de datos, chips y otros activos vinculados con la IA alcanzará una dimensión comparable con las grandes transformaciones tecnológicas de la historia. Estados Unidos concentrará más de la mitad de las inversiones, mientras la Argentina todavía busca convertirse en un destino competitivo para estos proyectos.

La inteligencia artificial dejó de ser solamente una carrera por desarrollar mejores modelos y aplicaciones. Ahora también se convirtió en uno de los mayores procesos de construcción de infraestructura de la economía mundial. Durante 2026, las inversiones relacionadas con esta tecnología superarán el billón de dólares a nivel global, según una nueva estimación de Goldman Sachs Research.

El cálculo incluye el dinero destinado a centros de datos, servidores, procesadores, redes, sistemas eléctricos y otras instalaciones necesarias para entrenar y operar modelos de inteligencia artificial. De ese total, aproximadamente USD 581.000 millones se invertirán en Estados Unidos, que continuará siendo el principal centro de la expansión tecnológica.

La cifra es superior a las estimaciones más utilizadas por el mercado. Hasta ahora, buena parte de los análisis se concentraba en los gastos de capital de los grandes proveedores de servicios en la nube —los llamados hyperscalers—, cuyos desembolsos se calculaban en torno de USD 794.000 millones durante 2026.

Sin embargo, Goldman Sachs sostiene que esa medición presenta dos problemas. Por un lado, subestima en alrededor de USD 200.000 millones la inversión mundial, porque deja afuera a compañías privadas y empresas ubicadas fuera de Estados Unidos, especialmente en Asia. Por otro, sobreestima la inversión estadounidense en una cifra similar, ya que una parte del gasto de las grandes tecnológicas norteamericanas se realiza en otros países.

 

 

Una expansión que recién comienza

Para construir una estimación más completa, los economistas del banco incorporaron las inversiones de empresas públicas y privadas vinculadas con la IA, compañías de semiconductores y actores tecnológicos de China, Corea del Sur y otras economías. También descontaron gastos anteriores a 2022 para identificar qué parte del crecimiento de las inversiones puede atribuirse específicamente a la nueva ola de inteligencia artificial.

Goldman Sachs contrastó el resultado mediante otros indicadores, entre ellos los beneficios de las compañías expuestas al desarrollo de IA, las estadísticas oficiales de inversión y los datos del comercio internacional. Los distintos métodos llegaron a resultados similares: alrededor de un billón de dólares de inversión global y algo menos de USD 600.000 millones en Estados Unidos durante este año.

Desde el inicio del actual ciclo tecnológico, en 2022, la inversión acumulada en inteligencia artificial alcanzaría aproximadamente USD 1,8 billones al finalizar 2026. Esto muestra que no se trata únicamente de una suba en las valuaciones bursátiles, sino de la construcción física de una nueva infraestructura productiva.

 

 

El peso de la IA sobre la economía

Las inversiones relacionadas con inteligencia artificial representarían este año el 1,8% del producto bruto interno de Estados Unidos y alrededor del 0,9% de la economía mundial. Goldman Sachs espera que esas proporciones sigan aumentando durante los próximos dos años.

Para 2027, el gasto en IA podría alcanzar el 2,5% del PBI estadounidense y el 1,3% del producto global. En 2028 llegaría al 2,8% y al 1,4%, respectivamente.

Estas cifras colocan a la inteligencia artificial dentro de los grandes ciclos de inversión asociados con tecnologías de propósito general, como la electricidad, los ferrocarriles, las telecomunicaciones o internet. En esos procesos históricos, el impulso inversor llegó a representar entre el 2% y el 5% del PBI durante sus momentos de mayor expansión.

Además, los indicadores analizados por Goldman Sachs —entre ellos las importaciones asiáticas de equipamiento para fabricar chips, los precios de las memorias y el alquiler de procesadores gráficos— no muestran todavía señales claras de desaceleración. Por el contrario, se encuentran cerca de sus niveles más elevados desde 2022, lo que anticipa que el crecimiento de la inversión continuará en el corto plazo.

 

 

La oportunidad y el desafío para la Argentina

La magnitud del fenómeno abre una ventana para países capaces de ofrecer electricidad abundante, terrenos, conectividad, seguridad jurídica y mecanismos de financiamiento de largo plazo. La Argentina cuenta con ventajas potenciales, especialmente por su disponibilidad de gas natural, recursos renovables, capacidad nuclear, extensión territorial y profesionales especializados.

Pero esos activos por sí solos no garantizan inversiones. Los centros de datos de inteligencia artificial necesitan conexiones eléctricas de gran escala, redes de transmisión, fibra óptica, previsibilidad regulatoria y plazos de construcción compatibles con una industria que avanza rápidamente. También requieren contratos energéticos estables y condiciones confiables para importar servidores y procesadores de última generación.

El dato de Goldman Sachs dimensiona la competencia: más de un billón de dólares buscará infraestructura tecnológica durante 2026, pero la mayor parte se concentrará en los países que ya prepararon sus sistemas energéticos, financieros y regulatorios. Para la Argentina, la oportunidad existe; el desafío consiste en transformar sus recursos naturales y energéticos en una propuesta concreta antes de que las inversiones encuentren destino en otros mercados.