Meta dio marcha atrás con una de las funciones más polémicas del lanzamiento de Muse Image, su nuevo modelo de generación de imágenes con inteligencia artificial. Apenas tres días después de presentarla, la empresa decidió eliminar una característica que permitía crear imágenes utilizando fotografías de perfiles públicos de Instagram.

La herramienta funcionaba de manera sencilla: bastaba con mencionar (@) una cuenta pública de Instagram para que la inteligencia artificial pudiera tomar como referencia sus publicaciones y generar nuevas imágenes. Aunque Meta aseguraba que los usuarios podían desactivar esta opción desde la configuración de privacidad, la función estaba habilitada por defecto y no notificaba cuando el contenido de una cuenta era utilizado.
La reacción fue inmediata. Usuarios, especialistas en privacidad, agencias de representación artística y organizaciones como SAG-AFTRA cuestionaron que la empresa hubiera optado por un sistema de exclusión voluntaria (“opt-out”) en lugar de solicitar un consentimiento previo (“opt-in”). También advirtieron sobre el riesgo de que la herramienta facilitara la creación de imágenes falsas utilizando la apariencia de personas sin su autorización.
Frente a las críticas, Meta reconoció públicamente que la función “no dio en el blanco” y anunció su eliminación. La empresa aclaró que la decisión afecta únicamente a la posibilidad de utilizar publicaciones públicas de Instagram como referencia para generar imágenes, mientras que Muse Image continuará disponible como parte de Meta AI para crear contenido a partir de instrucciones de texto y otras herramientas creativas.

El episodio refleja uno de los principales desafíos que enfrenta la industria de la inteligencia artificial generativa: cómo incorporar nuevas capacidades sin vulnerar las expectativas de privacidad de los usuarios. En los últimos meses, varias compañías tecnológicas aceleraron el lanzamiento de herramientas capaces de crear imágenes, videos y voces sintéticas, mientras gobiernos y organismos reguladores avanzan en debates sobre consentimiento, propiedad intelectual y derecho a la propia imagen.
Para Meta, el retroceso representa una excepción poco habitual en su estrategia de despliegue de productos. La empresa mantiene una fuerte apuesta por la inteligencia artificial como eje de crecimiento y considera a Muse Image una de las principales novedades desarrolladas por Meta Superintelligence Labs. Sin embargo, el caso demuestra que la velocidad de innovación también puede chocar con los límites que los usuarios están dispuestos a aceptar cuando se trata del uso de sus datos y de su identidad digital.