INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 12/06/2026

OpenAI denuncia una campaña china para influir en el debate sobre centros de datos e Inteligencia Artificial en Estados Unidos

La nueva batalla por la IA ya no se libra únicamente en los laboratorios: también se disputa en la opinión pública
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La nueva batalla por la IA ya no se libra únicamente en los laboratorios: también se disputa en la opinión pública

OpenAI reveló que desarticuló una serie de operaciones de influencia vinculadas a actores chinos que utilizaron ChatGPT para intentar moldear el debate público estadounidense sobre infraestructura de Inteligencia Artificial, centros de datos y política tecnológica. La compañía sostiene que las campañas buscaban amplificar preocupaciones sobre el consumo energético de los data centers, los costos eléctricos y las políticas comerciales impulsadas por Washington.

La investigación, publicada por OpenAI el 10 de junio bajo el título “PRC-linked influence operations are targeting AI debates in the US”, identifica al menos dos operaciones coordinadas. La primera, denominada internamente Data Center Bandwagon, intentó aprovechar debates legítimos existentes en Estados Unidos sobre el crecimiento acelerado de los centros de datos necesarios para sostener la expansión de la inteligencia artificial.

 

 

Según OpenAI, los operadores utilizaron ChatGPT para generar contenidos en inglés y chino destinados a redes sociales, presentándose como ciudadanos estadounidenses preocupados por el impacto económico y energético de estas instalaciones.

De acuerdo con la compañía, la campaña habría estado vinculada a una empresa tecnológica china que trabajaba para clientes gubernamentales de nivel provincial. Los contenidos producidos buscaban asociar el desarrollo de infraestructura de IA con aumentos en las tarifas eléctricas, presión sobre las redes energéticas y posibles perjuicios para las comunidades locales. Sin embargo, OpenAI afirma que la operación tuvo un alcance limitado y prácticamente no logró interacción orgánica significativa.

 

 

La infraestructura de IA se convierte en un objetivo geopolítico

La relevancia de este episodio trasciende el volumen de la campaña. Lo que emerge es una señal de que la infraestructura de Inteligencia Artificial ya es considerada un activo estratégico en la competencia tecnológica global.

Estados Unidos atraviesa una carrera sin precedentes para construir centros de datos, ampliar capacidad eléctrica y desplegar infraestructura de cómputo avanzada. Empresas como OpenAI, Microsoft, Google, Amazon y Meta consideran que la disponibilidad de energía y capacidad computacional será uno de los factores determinantes para liderar la próxima etapa de la IA. En ese contexto, cualquier intento de erosionar el apoyo social o político a estos proyectos adquiere una dimensión estratégica.

Ben Nimmo, investigador principal del equipo de Inteligencia e Investigaciones de OpenAI, describió el caso como un ejemplo clásico de una operación extranjera que intenta insertarse en una discusión doméstica ya existente para amplificar divisiones y tensiones locales. Según la empresa, los operadores no inventaron un debate nuevo, sino que buscaron potenciar controversias reales relacionadas con energía, medio ambiente e infraestructura digital.

 

 

La segunda operación identificada por OpenAI fue denominada Tech and Tariffs. En este caso, los actores utilizaron ChatGPT para producir comentarios políticos, mensajes para redes sociales y caricaturas vinculadas a las políticas comerciales estadounidenses y a los aranceles impuestos sobre productos chinos. OpenAI señala que los contenidos criticaban principalmente las decisiones de Washington mientras evitaban cualquier referencia negativa al liderazgo chino.

Reuters informó que la campaña incluyó la generación automatizada de eslóganes, ilustraciones y mensajes en varios idiomas destinados a alimentar discusiones políticas en distintas plataformas digitales. La compañía sostiene que tampoco encontró evidencia de que estas acciones lograran una difusión relevante fuera de las propias cuentas involucradas.

No es la primera vez que OpenAI detecta el uso de sus modelos para operaciones de influencia vinculadas a actores estatales o paraestatales. Durante los últimos dos años la empresa ha reportado actividades relacionadas con campañas provenientes de China, Rusia, Irán y otros países que utilizaron inteligencia artificial para generar contenidos, automatizar publicaciones y optimizar operaciones de propaganda digital.

Lo novedoso del caso actual es que el objetivo ya no fue únicamente la política tradicional o los procesos electorales. Por primera vez, una campaña identificada por OpenAI buscó intervenir específicamente en el debate sobre la infraestructura que sostiene la inteligencia artificial.