La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología controlada únicamente por investigadores y programadores. Su desarrollo ya depende también de empresarios, fabricantes de chips, proveedores de energía, funcionarios, sindicatos, inversores y representantes de las industrias culturales. Esa transformación quedó reflejada en la nueva tapa de TIME, dedicada a las 100 personas más influyentes de la IA en 2026.
Es la cuarta edición del listado anual TIME100 AI, creado en 2023, después de que el lanzamiento de ChatGPT convirtiera a la inteligencia artificial generativa en un fenómeno global. Para realizar la selección, los periodistas y editores de la revista investigaron durante varios meses y consultaron a ejecutivos y especialistas. Los elegidos fueron divididos en cuatro categorías: líderes, innovadores, moldeadores y pensadores.
La portada está dominada por los principales protagonistas de la competencia tecnológica. Allí aparecen Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI; Dario Amodei, cofundador de Anthropic; Elon Musk, impulsor de xAI; Mira Murati, fundadora de Thinking Machines Lab; e Ilya Sutskever, responsable de Safe Superintelligence y uno de los científicos que participó de la creación de OpenAI.
También fueron incorporados Jeff Bezos y Larry Ellison, una señal de que el liderazgo en IA ya no depende solamente de los modelos, sino también de la capacidad para financiar y construir la infraestructura que necesitan. Amazon y Oracle participan de la carrera por los centros de datos, la computación en la nube y el suministro de potencia informática, tres recursos que comenzaron a adquirir un valor estratégico comparable al de la energía.

OpenAI, China y la batalla por la infraestructura
TIME agrupó en una misma entrada a Altman, Greg Brockman y Mark Chen, representantes de la conducción empresarial y científica de OpenAI. La revista acompañó el ranking con una investigación sobre la compañía que popularizó ChatGPT y sobre sus intentos por recuperar impulso después de atravesar un período de mayor competencia tecnológica.
La selección revela, además, que la disputa ya no se limita a OpenAI, Google, Anthropic o xAI. Entre los líderes aparecen Hock Tan, de Broadcom; Sanjay Mehrotra, de Micron; Michael Intrator, de CoreWeave; y Matt Garman, de Amazon Web Services. Todos ocupan posiciones relevantes dentro de la cadena necesaria para fabricar chips, almacenar información y entrenar modelos cada vez más grandes.
China tiene una presencia considerable. La lista incluye a Eddie Wu, director ejecutivo de Alibaba; Liang Rubo, máximo responsable de ByteDance; He Tingbo, directora de Huawei; Liang Mong Song, codirector de SMIC; Yang Zhilin, fundador de Moonshot AI; y ejecutivos de compañías como Zhipu, AgiBot, BYD y Manus. Para TIME, los modelos desarrollados por empresas chinas ya consiguen, en algunas pruebas, competir e incluso superar a productos estadounidenses avanzados.
La incorporación de estos nombres confirma que la IA se convirtió en uno de los principales campos de competencia entre Estados Unidos y China. La batalla comprende los modelos, pero también los semiconductores, la robótica, los vehículos eléctricos y el acceso a la infraestructura de cómputo.
De los laboratorios a la política y los sindicatos
Uno de los aspectos más llamativos de la tapa es que los empresarios tecnológicos comparten espacio con quienes intentan regularlos o cuestionan las consecuencias de sus decisiones. Allí se encuentran Doreen Bogdan-Martin, secretaria general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones; David Sacks, una de las figuras centrales de la política estadounidense de IA; y Liz Shuler, presidenta de la central sindical AFL-CIO.

También integra la lista el senador estadounidense Bernie Sanders, quien reclama detener el desarrollo de sistemas de superinteligencia hasta contar con garantías suficientes sobre sus consecuencias. Según explicó el director de TIME, Sam Jacobs, estos nombres representan una coalición creciente de políticos, sindicalistas y activistas preocupados por la automatización, la concentración económica y el posible desplazamiento de trabajadores.
La aparición de Dario Amodei también refleja otro conflicto central: el uso militar de los modelos más avanzados. El director de Anthropic ganó protagonismo por sus enfrentamientos con el Pentágono respecto de las condiciones bajo las cuales las Fuerzas Armadas pueden emplear herramientas de inteligencia artificial. La discusión ya no pasa por determinar si la IA será utilizada en defensa, sino por establecer qué límites conservarán las compañías sobre esa utilización.
Paris Hilton, Ben Affleck y la defensa de los creadores
La presencia de celebridades como Paris Hilton, Joseph Gordon-Levitt y Ben Affleck podría parecer extraña dentro de una selección tecnológica. Sin embargo, expone uno de los grandes conflictos provocados por la IA generativa: la utilización de rostros, voces y obras sin autorización.
Hilton fue reconocida por su campaña contra los deepfakes y las falsificaciones digitales. Gordon-Levitt aparece como cofundador de la Creators Coalition on AI, una organización que busca proteger los derechos de artistas y creadores. Affleck, por su parte, fue incorporado entre los innovadores por su participación en el debate sobre nuevas formas de producción audiovisual.
La portada muestra así las dos caras de la inteligencia artificial. En ella conviven quienes quieren acelerar su desarrollo con quienes buscan condicionar la forma en que será utilizada. También aparecen referentes científicos como Fei-Fei Li y Marian Croak, junto con dirigentes empresariales como Arvind Krishna, de IBM, y Lila Ibrahim, responsable de preparación para la IA en Google DeepMind.
Una fotografía del nuevo poder global
Más que un ranking técnico, el TIME100 AI funciona como una fotografía del poder en 2026. El control de la inteligencia artificial se distribuye entre quienes diseñan los modelos, poseen los chips, financian los centros de datos, establecen las regulaciones y disputan los derechos sobre la información utilizada para entrenarlos.
La selección también deja en evidencia la fuerte concentración geográfica del sector. Estados Unidos y China dominan ampliamente el listado, mientras que América Latina permanece prácticamente ausente de los espacios donde se toman las principales decisiones. Para países como la Argentina, esta situación plantea un desafío: no alcanza con adoptar herramientas desarrolladas en el exterior. Será necesario construir capacidad científica, infraestructura, empresas y políticas públicas propias si se pretende participar de la nueva economía tecnológica.
La tapa de TIME resume, en definitiva, el cambio producido durante los últimos cuatro años. La inteligencia artificial pasó de ser una curiosidad experimental a convertirse en una infraestructura que organiza el trabajo, el conocimiento, la seguridad, la cultura y la economía. Y detrás de esas máquinas, como demuestra la revista, continúa existiendo un grupo reducido de personas con capacidad para decidir hacia dónde se dirige esa transformación.