MERCADOS

Publicado 20/03/2026

BigSur Energy cierra una Serie B por USD 11.5 millones para expandir sus data centers

La compañía fundada por los argentinos Ariel Perelman y Bernardo Cabral Nonna alcanza una valuación de USD 90 millones y consolida un modelo que convierte gas residual en capacidad de cómputo. Tras escalar en Estados Unidos, proyecta desembarcar en Argentina en 2026.
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La compañía fundada por los argentinos Ariel Perelman y Bernardo Cabral Nonna alcanza una valuación de USD 90 millones y consolida un modelo que convierte gas residual en capacidad de cómputo. Tras escalar en Estados Unidos, proyecta desembarcar en Argentina en 2026.

En un contexto global donde la demanda de energía y cómputo para Inteligencia Artificial y blockchain crece de forma exponencial, BigSur Energy acaba de cerrar una ronda Serie B por USD 11,5 millones que la posiciona como uno de los players emergentes más relevantes en la convergencia entre infraestructura energética y digital.

La compañía, fundada por los argentinos Ariel Perelman y Bernardo Cabral Nonna, alcanzó una valuación de USD 90 millones y consolidó un recorrido que incluye una ronda Seed de USD 4,7 millones y una Serie A de USD 5 millones. El dato más relevante no es solo el monto, sino la composición de la ronda: fue mayoritariamente suscripta por inversores existentes, una señal clara de validación sobre el modelo de negocio.

Ese modelo parte de una premisa simple pero disruptiva: los centros de datos del futuro no estarán necesariamente conectados a la red eléctrica.

BigSur Energy instala infraestructura de cómputo directamente en yacimientos petroleros, donde aprovecha gas natural residual —un subproducto que muchas veces se quema o libera a la atmósfera— para generar energía in situ. El resultado es un sistema completamente off-grid que convierte recursos energéticos desperdiciados en procesamiento digital de alto rendimiento.

 

 

“Somos una compañía tecnológica que fusiona el sector energético con la economía digital. Transformamos gas en bits”, sintetiza Perelman, CEO de la firma.

El enfoque técnico combina generación distribuida, centros de datos modulares y conectividad satelital redundante. Bajo este esquema, la empresa elimina su dependencia de redes eléctricas urbanas —cada vez más saturadas— y accede a uno de los costos energéticos más bajos del mercado global. Según la compañía, su costo por kWh se ubica dentro del 3% más competitivo a nivel mundial.

Actualmente, BigSur Energy opera 14 sitios en Texas y cuenta con capacidad equivalente a más de 200 MW en gas. Esa escala no solo le permite abastecer operaciones intensivas en cómputo, sino también capturar una ventaja estructural en mercados donde el costo energético define la competitividad, como el minado de Bitcoin y, crecientemente, las cargas de trabajo de Inteligencia Artificial.

El respaldo inversor también refleja esta tesis. La ronda contó con la participación de la familia Braun Saint —a través de Carlos Braun Saint— y fue liderada por un ex vicepresidente de CleanSpark, uno de los principales actores del ecosistema de minería digital en Estados Unidos. La apuesta es clara: capturar la intersección entre energía barata, cómputo intensivo y activos digitales.

 

 Bernardo Cabral Nonna y Ariel Perelman, líderes del proyecto

 

Detrás del proyecto hay una combinación poco habitual de perfiles. Perelman aporta el ADN tecnológico, con experiencia en cloud y hosting a escala regional, mientras que Cabral Nonna suma dos décadas en la industria de Oil & Gas. Esa convergencia es, en sí misma, el núcleo del modelo.

“El diferencial es la independencia total de la red. Vamos directo a la fuente energética, donde el recurso existe pero no puede ser monetizado eficientemente”, explican desde la compañía.

El siguiente paso es Argentina. BigSur Energy proyecta iniciar operaciones en 2026 mediante un esquema “carry”, en el que las petroleras locales financian la infraestructura mientras la empresa actúa como operador especializado. Las primeras iniciativas contemplan inversiones superiores a los USD 20 millones.

El timing no es menor. En un país con vastos recursos energéticos —particularmente en Vaca Muerta— pero con limitaciones en infraestructura de transporte, el modelo off-grid aparece como una solución que puede capturar valor inmediato, reducir emisiones por flaring y, al mismo tiempo, posicionar al país en la economía del cómputo.

Para sostener esta fase de expansión, BigSur Energy avanzó en la profesionalización de su equipo directivo con la incorporación de María Emilia Cabral Nonna como General Manager y Claudia Pérez como CFO, con trayectoria en mercados internacionales y experiencia en procesos de salida a bolsa.

 

 

Los números actuales refuerzan la narrativa de crecimiento: la compañía reporta márgenes EBITDA del 65% y proyecta una salida a los mercados públicos hacia principios de 2028.

Más allá del caso puntual, el movimiento de BigSur Energy refleja una tendencia más amplia: la relocalización de la infraestructura digital hacia donde está la energía, y no al revés. En la era de la inteligencia artificial, donde cada query implica consumo energético, el control del kilovatio se vuelve tan estratégico como el desarrollo del algoritmo.

En ese nuevo mapa, iniciativas como BigSur no solo optimizan costos. Redefinen la arquitectura misma de internet industrial. Y abren una pregunta clave para países como Argentina: si el futuro del cómputo depende de la energía, ¿quién va a capturar ese valor?