MERCADOS

Publicado 27/02/2026

Paramount se queda con Warner y Netflix se retira: un punto de inflexión para el streaming global

La mayor disputa corporativa del streaming en lo que va de 2026 ya tiene un desenlace claro. Paramount, a través de la estructura Paramount–Skydance liderada por David Ellison, logró imponerse en la puja por Warner Bros. Discovery, luego de que Netflix decidiera no mejorar su oferta y se retirara formalmente de la negociación. La operación, que todavía debe atravesar un complejo proceso de aprobación regulatoria, redefine el equilibrio de poder en la industria del entretenimiento y marca un cambio de etapa para el negocio del streaming a nivel global.
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La mayor disputa corporativa del streaming en lo que va de 2026 ya tiene un desenlace claro. Paramount, a través de la estructura Paramount–Skydance liderada por David Ellison, logró imponerse en la puja por Warner Bros. Discovery, luego de que Netflix decidiera no mejorar su oferta y se retirara formalmente de la negociación. La operación, que todavía debe atravesar un complejo proceso de aprobación regulatoria, redefine el equilibrio de poder en la industria del entretenimiento y marca un cambio de etapa para el negocio del streaming a nivel global.

El directorio de Warner Bros. Discovery declaró superior la propuesta presentada por Paramount–Skydance, valuada en torno a los US$ 31 por acción, e incluyendo incentivos financieros adicionales diseñados para garantizar el cierre de la operación incluso ante eventuales demoras regulatorias. Netflix, que había evaluado competir en la recta final, optó por no convalidar ese precio ni las condiciones asociadas y dio un paso al costado. Lejos de ser interpretada como una derrota, la decisión fue leída por el mercado como una señal de disciplina financiera en un contexto donde el crecimiento ya no justifica cualquier nivel de inversión.

Si la fusión se concreta, Paramount pasará a controlar uno de los conglomerados de medios más grandes del mundo. Bajo su órbita quedarían Warner Bros. Studios y su gigantesca biblioteca de cine y televisión, HBO y la plataforma Max como activo premium de streaming, Discovery+ con su fortaleza en contenidos factual y reality, y CNN, uno de los principales jugadores globales en noticias. Hoy además es dueño de CBS. Se trata de una integración vertical de estudio, señales tradicionales, streaming y periodismo que recuerda a las grandes fusiones de la década pasada, pero en un mercado hoy mucho más competitivo y financieramente exigente.

La retirada de Netflix funciona como un mensaje hacia toda la industria. El líder global del streaming prefirió preservar rentabilidad y flexibilidad antes que escalar vía una adquisición costosa y políticamente sensible. El mercado respaldó esa lectura con una reacción positiva en la cotización de la compañía, reforzando la idea de que el negocio del streaming entró en una fase de madurez, donde el cash flow y la eficiencia operativa pesan más que la expansión agresiva.

Para el mercado, el impacto es profundo. La operación acelera la consolidación del sector y reduce el número de grandes jugadores con capacidad real de competir a escala global. A medida que se concentran catálogos, derechos y plataformas, aumenta la presión sobre los modelos de precios y sobre la estructura de los servicios, que tienden a reconfigurarse en paquetes integrados y esquemas híbridos con publicidad. Al mismo tiempo, la magnitud del acuerdo coloca a los reguladores en el centro de la escena, especialmente por la combinación de activos de streaming, televisión y noticias.

 

Desde la perspectiva del consumidor, el escenario es ambivalente. Por un lado, la integración podría derivar en catálogos más amplios y menor fragmentación si las plataformas terminan ofreciendo accesos unificados o bundles. Por otro, una menor competencia directa suele traducirse en aumentos de precios, cambios en los planes disponibles y menor presión para innovar en la experiencia de usuario. También aparecen interrogantes sobre el futuro editorial de CNN dentro de un megagrupo de entretenimiento.

La pelea entre Netflix, Warner y Paramount deja una conclusión estructural. El streaming ya no es una carrera por sumar suscriptores a cualquier costo, sino una batalla por escala eficiente, control de la propiedad intelectual y sostenibilidad financiera. Paramount gana tamaño y poder de catálogo; Netflix preserva balance y margen de maniobra. El desenlace definitivo dependerá ahora de los reguladores y de cómo reaccionen los usuarios frente a un ecosistema cada vez más concentrado. Para la industria global, el mensaje es claro: terminó la etapa de expansión ilimitada y comienza la del streaming como industria madura.