
El disparador inmediato fue la presentación de nuevas herramientas de Anthropic (Claude Code Security y funciones asociadas) que automatizan tareas antes monetizadas por incumbentes; en paralelo, se amplificó una narrativa “IA bajista” vía un informe viral.
El sell-off no se explicó por balances puntuales sino por un cambio de percepción: inversores empezaron a descontar que herramientas de IA agenticas pueden comprimir precios y márgenes en industrias donde el valor estaba en software especializado como seguridad, modernización de código, analytics y servicios. En la práctica, el mercado aplicó un “descuento por disrupción” y vendió primero, intentando medir después qué parte del negocio queda comoditizada.
El caso más nítido fue ciberseguridad: tras el lanzamiento de Claude Code Security de Anthropic, acciones del sector retrocedieron con fuerza. Reuters reportó caídas de alrededor de 11% en nombres como CrowdStrike, Datadog y Zscaler, en una reacción atribuida a temores sobre cómo la IA podría alterar la demanda de soluciones existentes.

Por qué se produce la caída: el “riesgo de sustitución” entra al modelo
Hay tres motores que explican por qué el mercado golpea a “líderes” incluso cuando son empresas de alta calidad:
IA como sustituto funcional, no solo como feature: Cuando una herramienta de IA demuestra que puede ejecutar una porción relevante del trabajo (detectar vulnerabilidades y proponer parches; o acelerar modernización de legacy), el mercado reevalúa cuánto del precio actual depende de tareas repetibles. En IBM, por ejemplo, el temor se concentró en que automatizaciones ligadas a código (incluido COBOL/mainframe) afecten un negocio históricamente rentable de modernización y servicios: la acción cerró -13,5% el lunes según IBD.
Compresión de múltiplos por incertidumbre de “moat”: No hace falta que haya caída de ingresos hoy: basta con que cambie el “terminal value” esperado. El mercado castiga múltiplos cuando percibe que el “moat” pasa de ser producto a ser distribución + datos + confianza + integración; quienes no prueban rápidamente esa ventaja pueden sufrir de-rating.
Sensibilidad a narrativas (y trading de titulares): El episodio del informe viral de Citrini Research muestra el canal narrativo: un escenario hipotético 2028 (no un forecast corporativo) disparó ventas en acciones sensibles a agentes de IA. Barron’s consignó que DoorDash cayó 6,9%, American Express 7,9% y Capital One 8% el lunes en un clima donde la “historia IA” dominó el tape.

Qué efectos tiene en el mercado: rotación, volatilidad y nueva prima de riesgo
Rotación sectorial dentro de tecnología: Se abre una brecha: sube el apetito por compañías percibidas como “capas imprescindibles” (infraestructura, datos, hardware crítico) y se castiga a quienes parecen más expuestos a “IA como reemplazo”.
Mayor volatilidad y correlación por “tema IA”: Un anuncio de una AI-lab puede mover simultáneamente acciones de múltiples industrias (ciber, software dev, servicios). Reuters lo reflejó en el movimiento “en bloque” de ciberseguridad tras Anthropic, con caídas relevantes también en otros nombres del espacio.