Anthropic proyecta alcanzar una facturación de entre US$190.000 millones y US$200.000 millones en 2028, una cifra que se convirtió en la principal referencia utilizada por bancos e inversores para estimar cuánto podría valer la compañía cuando comience a cotizar en Bolsa.
La información fue revelada por Reuters, que consultó a personas familiarizadas con las finanzas de la empresa. Anthropic no realizó comentarios sobre esas proyecciones, por lo que deben considerarse estimaciones internas y no resultados garantizados.
La magnitud del objetivo queda expuesta al compararlo con el nivel actual del negocio. En mayo, la empresa informó un ritmo anualizado de ingresos de más de US$47.000 millones. Alcanzar el extremo superior de su pronóstico implicaría multiplicar por más de cuatro ese volumen en poco más de dos años.
Lo particular del proceso es que los bancos no estarían valorando a Anthropic principalmente por sus ganancias actuales, sino por los ingresos que podría generar dentro de dos años. Según Reuters, esta metodología es habitual entre compañías tecnológicas de rápido crecimiento que todavía no consolidaron su rentabilidad, aunque resulta menos frecuente proyectar con tanta anticipación.
La empresa continúa destinando enormes recursos a la compra de procesadores gráficos, capacidad de cómputo, entrenamiento de modelos, inferencia y contratación de especialistas. La apuesta de los inversores consiste en que sus ingresos crecerán más rápido que esos costos y permitirán ampliar progresivamente los márgenes.
Existen algunas señales que respaldan esa expectativa. Anthropic proyectó ingresos de al menos US$10.900 millones durante el segundo trimestre de 2026, más del doble que en el trimestre anterior, y espera conseguir su primera ganancia operativa trimestral, estimada en US$559 millones. La compañía también asegura que su ritmo anualizado de ingresos se multiplicó por más de diez durante cada uno de los últimos tres años.

¿Una empresa de US$2 billones?
Para calcular su posible valor, los bancos analizan como referencias a Palantir, Cloudflare y SpaceX, compañías que combinan crecimiento acelerado, exposición tecnológica y expectativas de expansión futura.
De acuerdo con datos de LSEG citados por Reuters, Palantir cotiza a unas 53 veces sus ingresos esperados para 2026, mientras que SpaceX y Cloudflare operan alrededor de 41,6 veces sus ventas proyectadas para el mismo período. Esto no significa que esos múltiplos puedan trasladarse automáticamente a Anthropic, pero muestran el nivel de optimismo que actualmente asigna el mercado a determinadas empresas vinculadas con la IA.
David Merkel, director de la firma de inversión Aleph Investments, consideró que Anthropic podría conseguir una valoración de US$2 billones, aunque advirtió que la verdadera incógnita será si ese precio puede sostenerse. El interrogante central es si la inteligencia artificial producirá mejoras de productividad suficientemente grandes como para respaldar semejantes expectativas.
La primera gran prueba bursátil de la IA generativa
Anthropic presentó en junio documentación confidencial para avanzar con una oferta pública inicial en Estados Unidos, aunque todavía no comunicó el tamaño, el precio ni la fecha definitiva de la operación. En mayo había recaudado US$65.000 millones con una valoración posterior a la inversión de US$965.000 millones, según otra información de Reuters.
Su desembarco en el mercado podría convertirse en una de las mayores ofertas públicas de la historia y funcionar como una prueba para todo el sector. Por primera vez, los inversores tendrán que evaluar públicamente las cuentas de una compañía de inteligencia artificial de frontera: cuánto factura, cuánto gasta en infraestructura y qué margen puede obtener después de financiar centros de datos y modelos cada vez más costosos.
La posible salida a Bolsa de Anthropic, además, se desarrolla en medio de la competencia con OpenAI y de una carrera global por captar capital. El resultado no solo establecerá cuánto vale la empresa creadora de Claude: también podría definir el modelo que utilizará Wall Street para ponerles precio a las grandes compañías de inteligencia artificial.