El dengue continúa siendo uno de los principales desafíos sanitarios de la región. Frente a la necesidad de contar con métodos de diagnóstico temprano más accesibles, un equipo del CONICET avanza en el desarrollo de un nuevo test rápido y económico para detectar el virus en sus fases iniciales.
El proyecto se lleva adelante en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR), bajo la dirección de la investigadora Elisa Bolatti, y recibió recientemente apoyo de la Fundación Williams.
“Si bien existen métodos diagnósticos muy sensibles como la PCR, requieren infraestructura especializada y personal capacitado. Nuestro objetivo es generar un test rápido, innovador y económico, que pueda utilizarse en distintos niveles del sistema de salud para fortalecer la capacidad diagnóstica del país”, explica Bolatti.

La estrategia se concentra en detectar la proteína NS1, un componente del virus que circula en altas concentraciones en la sangre durante los primeros días de la infección.
Además, la NS1 se encuentra altamente conservada entre los distintos serotipos del dengue, una característica que la convierte en un marcador especialmente útil para el diagnóstico temprano.
La meta es que la presencia del virus pueda detectarse directamente en el lugar donde se atiende al paciente, sin necesidad de equipamiento complejo.
Esto permitiría mejorar el manejo clínico de los casos, anticipar posibles complicaciones y acelerar la vigilancia epidemiológica durante los brotes. El equipo proyecta que el futuro test pueda utilizarse en guardias, centros de atención primaria y operativos sanitarios territoriales.

Uno de los aspectos centrales del proyecto es la utilización de aptámeros como sensores moleculares.
Los tests convencionales suelen recurrir a anticuerpos para reconocer determinados componentes de un virus. Los aptámeros, en cambio, son moléculas sintéticas diseñadas y seleccionadas en laboratorio para unirse con alta precisión a un blanco específico.
Su utilización ofrece una serie de ventajas para el desarrollo de herramientas diagnósticas. Al no depender de sistemas biológicos o animales para su producción, su fabricación puede ser más simple, económica, escalable y estable.
“Esto nos permite superar muchas de las limitaciones tecnológicas y de costos asociadas a los anticuerpos convencionales”, señala Bolatti.
El proyecto todavía se encuentra en etapa de optimización. Los próximos pasos contemplan producir las proteínas NS1 correspondientes a los cuatro serotipos del dengue y seleccionar los aptámeros específicos capaces de reconocerlas.
Posteriormente, estos componentes serán integrados en un prototipo funcional que deberá ser evaluado utilizando muestras clínicas.
Por lo tanto, todavía no se trata de un test disponible para uso sanitario, sino de una tecnología en desarrollo que deberá superar las etapas de validación necesarias antes de una eventual implementación.

El desarrollo parte de la experiencia acumulada por el grupo de investigación en herramientas aplicadas a la salud. El equipo ya trabajó anteriormente en prototipos diagnósticos para el Virus del Papiloma Humano (VPH) y el SARS-CoV-2.
Pero el potencial del proyecto excede al dengue. La tecnología basada en aptámeros puede adaptarse para reconocer diferentes blancos moleculares, por lo que la plataforma desarrollada en el IBR podría utilizarse en el futuro frente a otros virus emergentes.
El proyecto articula capacidades del CONICET, la Universidad Nacional de Rosario, el IBR, la Fundación Williams y la empresa de base tecnológica DETx MOL S.A.
La apuesta es convertir conocimiento científico argentino en una herramienta concreta para el sistema sanitario: un diagnóstico temprano, accesible y potencialmente producido en el país, con capacidad de adaptación frente a nuevos desafíos epidemiológicos.