El avance de la IA en el sistema de salud volvió a instalar un debate que empieza a ganar espacio en el ámbito público y político en Argentina. El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, advirtió que el país necesita discutir con urgencia cómo regular el uso de estas tecnologías en medicina.
“Urge una discusión seria y una regulación responsable sobre el uso de la inteligencia artificial en medicina”, sostuvo el funcionario a través de sus redes sociales. Según planteó, actualmente “no están dadas las condiciones” para avanzar en ese debate porque “el gobierno nacional no promueve consensos ni abre instancias de discusión sobre el tema”.

El planteo surge luego que el empresario Martin Varsavsky difundiera en sus redes la creación de Fast Doctor, una herramienta de IA para consultas y diagnóstico médico.
“La primera empresa que hago en Argentina Fast Doctor, es una IA médica pero con médicos de verdad. El gran problema de las IAs es que no pueden darte recetas, no pueden actuar como médicos, cuando les preguntas te dicen yo no soy un doctor. Pero en Fast Doctor hay doctores de verdad. Y por ahora es gratis. Probala’, informó el empresario en X.
Urge una discusión seria y una regulación responsable sobre el uso de la inteligencia artificial en medicina. Hoy no están dadas las condiciones: el gobierno nacional no busca consensos, no promueve el debate ni asume los problemas. Pero es un tema que más temprano que tarde… https://t.co/cvdsN0o6uH
— Nicolás Kreplak (@nkreplak) March 12, 2026
En todo el mundo, hospitales, centros de investigación y empresas tecnológicas están integrando sistemas de IA para mejorar la precisión diagnóstica, analizar grandes volúmenes de información médica o acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos.
Estos sistemas pueden analizar radiografías, tomografías o resonancias con gran velocidad, detectar patrones invisibles para el ojo humano o ayudar a anticipar riesgos de enfermedad en pacientes a partir de sus datos clínicos. Diversos estudios destacan que la IA ya está impactando en la práctica médica al optimizar procesos, reducir tiempos de diagnóstico y mejorar la toma de decisiones clínicas.
En la provincia de Buenos Aires existe un ecosistema digital de integrabilidad seguro que permite el intercambio de documentos clínicos entre software utilizados en el sector salud (Historias Clínicas Electrónicas, Financiadores, Sistemas de Laboratorio y Farmacia, entre otros)
Para esto se trabaja con X-Road un proyecto open source desarrollado por el Instituto nórdico para Soluciones de Interoperabilidad (NIIS), una asociación fundada conjuntamente por Finlandia y Estonia. Actualmente se está utilizando en algunas provincias argentinas. Esta infraestructura permite interoperar y compartir datos bajo un esquema de seguridad basado en estándares y cumpliento de la NORMA IRAM 17610-1.
Además, avanza en la incorporación de tecnologías digitales y herramientas de inteligencia artificial para modernizar el sistema sanitario, ampliar el acceso al diagnóstico y mejorar la eficiencia en la atención. Uno de los desarrollos centrales es Retinar, una plataforma que combina Inteligencia Artificial y telemedicina para la detección temprana de enfermedades visuales asintomáticas mediante retinografías.

El sistema permite descentralizar la toma de estudios y llevar el control oftalmológico a territorios donde muchas veces no hay especialistas disponibles. A través del análisis automatizado de las imágenes, la IA identifica en el momento los casos con riesgo clínico y prioriza aquellos que requieren tratamiento, lo que acelera los tiempos de atención, reduce costos y disminuye la carga de trabajo de los oftalmólogos.
La plataforma también conecta digitalmente a los pacientes con especialistas de todo el país, quienes pueden revisar los estudios y emitir informes profesionales sin necesidad de trasladar recursos o pacientes, lo que simplifica el proceso diagnóstico y permite que el retinólogo confirme los casos y defina el tratamiento más adecuado.
Este desarrollo se integra con la Historia de Salud Integrada (HSI), una infraestructura digital que busca unificar la información clínica y garantizar la continuidad del cuidado dentro del sistema público. Actualmente, 724 establecimientos provinciales y municipales utilizan esta herramienta y 68 municipios cuentan con al menos un centro de salud conectado al sistema. A través de esta plataforma se han empadronado alrededor de cinco millones de personas, registrando más de 13,5 millones de consultas ambulatorias y 11,7 millones de turnos gestionados digitalmente.

En paralelo, la provincia impulsa una red de diagnóstico por imágenes que permite compartir estudios entre centros de salud y evitar la repetición innecesaria de análisis. La creación de un centro de interpretación de imágenes acelera la elaboración de informes, reduciendo los tiempos de espera a entre tres y cinco días según el tipo de estudio. Además, el sistema incluye una nube de almacenamiento de imágenes médicas que no solo facilita el acceso a la información clínica, sino que también abre la puerta a proyectos de investigación y al desarrollo de nuevos algoritmos de inteligencia artificial aplicados a la salud.
El debate sobre cómo regular la Inteligencia Artificial atraviesa a gobiernos, universidades y organismos internacionales. En el caso de la medicina, el desafío es particularmente delicado porque se trata de decisiones que afectan directamente la salud y la vida de las personas.
Algunos marcos regulatorios internacionales, como el que impulsa la Unión Europea, plantean principios como la transparencia, la seguridad, la no discriminación y la responsabilidad de los desarrolladores de sistemas de IA. Estos criterios buscan garantizar que las herramientas tecnológicas se utilicen de manera segura y ética.
En Argentina el debate legislativo aún está en una etapa temprana y no existe todavía una normativa específica que regule de forma integral la utilización de IA en el ámbito sanitario.

Para Kreplak, el punto central es que la discusión no puede seguir postergándose. La expansión de estas tecnologías —impulsada por gigantes tecnológicos, startups de salud digital y centros de investigación— hará que su presencia en la medicina sea cada vez mayor.
“Es un tema que más temprano que tarde tendremos que abordar para cuidar la salud de la población”, advirtió el ministro. En ese contexto, especialistas coinciden en que la IA puede convertirse en una herramienta poderosa para fortalecer los sistemas sanitarios, pero sólo si se desarrolla bajo marcos regulatorios claros, con controles públicos y criterios éticos que garanticen la seguridad de los pacientes.
La pregunta que empieza a instalarse en el debate público ya no es si la inteligencia artificial llegará a la medicina, sino cómo se la va a regular cuando ya forme parte cotidiana de las decisiones clínicas.