TENDENCIAS

Publicado 30/03/2026

Galperin promueve la comercialización de autos autónomos en Latam, pero aun falta inversión tecnológica millonaria

 Un posteo del CEO de Mercado Libre pone en agenda una discusión clave: la región carece de condiciones técnicas y regulatorias para habilitar la circulación masiva de vehículos autónomos, mientras EE.UU., China y Europa avanzan con marcos normativos concretos.
Compartir
Compartir por Facebook Compartir por WhatsApp Compartir por X Compartir por Telegram

Un posteo del CEO de Mercado Libre pone en agenda una discusión clave: la región carece de condiciones técnicas y regulatorias para habilitar la circulación masiva de vehículos autónomos, mientras EE.UU., China y Europa avanzan con marcos normativos concretos.

 

El fundador de Mercado Libre afirmó en X que es "imperativo que adaptemos las regulaciones de manera tal que los autos que se manejan solos puedan comercializarse en Latam".

La referencia surge a partir de un caso viral de uso real de conducción autónoma en un vehículo de Tesla, donde una persona mayor recupera autonomía gracias al sistema FSD.

Pero detrás de la anécdota hay un dato clave: esa experiencia hoy solo es posible en mercados con marcos regulatorios avanzados. En términos técnicos, la conducción autónoma comercial aún no es plena. Sistemas como Autopilot o FSD están clasificados mayormente como nivel 2 de automatización, es decir, requieren supervisión humana constante.

 

 

Para avanzar hacia niveles 4 o 5 —vehículos sin conductor— se necesitan condiciones previas que América Latina todavía no consolidó: infraestructura vial digitalizada, mapas de alta precisión, conectividad robusta, centros de control en tiempo real y sistemas de validación de datos masivos.

El planteo de Galperin expone un cuello de botella estructural. Para habilitar autos autónomos en la región, no alcanza con modificar leyes de tránsito. Se requiere una arquitectura integral:

  • Infraestructura digital: rutas sensorizadas, señalización inteligente, integración con sistemas urbanos.
  • Datos y trazabilidad: recolección y procesamiento continuo para entrenar algoritmos en contexto local.
  • Regulación de responsabilidad: definir quién responde ante accidentes (fabricante, software, usuario).
  • Normativa de ciberseguridad: protección ante hackeos o manipulación remota.
  • Homologación técnica: estándares comunes para validar software, sensores y actualizaciones OTA.

 

Waymo robotaxis

 

Pero el punto crítico no es solo tecnológico, sino institucional. Hoy solo un grupo reducido de países habilitó legalmente la circulación de vehículos autónomos avanzados: Estados Unidos, China, Alemania, Japón, Singapur y Emiratos Árabes Unidos. En esos mercados, la regulación ya contempla aspectos clave como responsabilidad legal, seguros, protocolos de seguridad y operación sin conductor humano.

Ese marco permitió el despliegue concreto de servicios. Empresas como Waymo ya operan robotaxis en múltiples ciudades —San Francisco, Phoenix, Austin, Los Ángeles, Atlanta y Miami— integrándose progresivamente al transporte urbano. A su vez, compañías como Zoox expanden servicios en Las Vegas y San Francisco, mientras Tesla inició operaciones piloto en Austin.

El mapa global es claro: la autonomía vehicular ya dejó de ser experimental y empieza a escalar en ciudades donde el Estado definió reglas. Incluso en Europa, países como Alemania y Reino Unido avanzan en marcos para habilitar taxis autónomos desde 2026.